Berlín. El joven sirio detenido esta madrugada en Alemania bajo la sospecha de que planeaba un ataque con explosivos tenía vínculos con el grupo Estado Islámico (EI), informaron este lunes los investigadores.
“El modo de proceder y el comportamiento del sospechoso apuntan a estas alturas a un contexto relacionado con el EI”, señaló el jefe de la Oficina de Investigación Criminal (LKA) de Sajonia, Jörg Michaelis, quien también declaró que el joven, que permanecía prófugo desde el sábado, buscó información en Internet sobre la fabricación de artefactos explosivos.
Según indicaron las autoridades, la carga explosiva que preparaba el sospechoso, de nombre Yaber al Bakr, estaba a punto de ser terminada o incluso lista para ser utilizada en un ataque.
El Ministerio Público indicó que Al Bakr tenía ya en mente un objetivo concreto para su ataque, motivo por el que almacenaba en su casa “cerca de 1.5 kilos de explosivos extremadamente peligrosos y otros materiales indicados para la fabricación de un chaleco explosivo”.
Esta madrugada las fuerzas de seguridad lograron arrestar al joven sirio en la ciudad de Leipzig, en el este del país, después de que un compatriota suyo, también refugiado, informó a la policía.
Este solicitante de asilo fue abordado por el sospechoso en la estación de tren de la ciudad alemana. Al Bakr le pidió que lo recibiera en su casa y éste aceptó pero, una vez fue consciente de que estaba siendo buscado por las fuerzas de seguridad, decidió dar la voz de alarma.
La detención nutrió los pedidos para que el gobierno aplique controles más intensivos de los migrantes y de los retornados que residen en Alemania.
El primer ministro bávaro, el socialcristiano Horst Seehofer, apuntó que quedó evidenciado lo inestable que es la situación de seguridad en el país centroeuropeo.
Unos 890 ml refugiados, en su mayoría ciudadanos sirios que huían de la guerra, llegaron a Alemania en el año 2015 después de que la canciller Angela Merkel abrió las fronteras del país para descongestionar la penosa situación de miles de personas que permanecían varadas en Hungría.
Este año Alemania ha frustrado planes de supuestos atentados y ha sufrido varios ataques. En Múnich un hombre perpetró en julio un tiroteo que acabó con la vida de nueve personas cerca de un centro comercial, días después de que un refugiado afgano atacara con un hacha y un cuchillo a pasajeros en un tren regional de Baviera.
Poco después otro refugiado sirio murió al explotar una bomba que llevaba en la mochila a la entrada de un festival en Ansbach, también en Baviera. La milicia terrorista Estado Islámico reclamó la autoría de los dos últimos atentados.





