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Johannesburgo. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, hizo hoy un llamado a mantener la calma debido a una ola de violencia contra extranjeros y sus negocios.

“No es correcto considerar a todos los extranjeros traficantes de drogas o de personas”, dijo Zuma, quién subrayó que muchos extranjeros acatan las leyes y contribuyen a mejorar la economía del país.

Durante unas protestas xenófobas en la capital, Pretoria, se produjeron graves enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad, que utilizaron gas lacrimógeno y dispararon balas de goma.

Los disturbios se saldaron con 136 detenciones, según el jefe interino de la Policía sudafricana, Khomotso Phlahlane.

Últimamente se ha experimentado un aumento de los ataques violentos a extranjeros en las grandes ciudades del país. Además, numerosos negocios fueron saqueados. El presidente Zuma dijo que la situación es “grave” y pidió calma.

Estos ataques contra extranjeros, sobre todo contra los procedentes de los países más pobres de África, ya se habían producido en Sudáfrica en otras ocasiones. La última vez tuvo lugar en 2015, cuando se registraron varios muertos. Y antes ocurrieron en 2008.

Sudáfrica tiene la mayor economía y la más desarrollada del continente, lo que atrae a muchos migrantes de otros países africanos, como Zimbabue, Malaui o el Congo.

La tasa de desempleo alcanza el 27 por ciento, pero muchos somalíes, etíopes y demás consiguieron abrir negocios en Sudáfrica, en su mayor parte pequeñas tiendas, lo que provoca envidia entre algunos ciudadanos.

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