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“El tribunal está de acuerdo con los investigadores y cree que Serebrennikov podría escaparse y presionar a los testigos”, explicó la magistrada. Al enterarse de esa sentencia, cientos de personas reunidas cerca del tribunal Basmanny para apoyar al director gritaron: “¡Vergüenza!”. Serebrennikov, cineasta y director artístico del Centro Gogol, un célebre teatro contemporáneo de Moscú, fue detenido el martes bajo sospecha de malversación de fondos públicos en un caso muy criticado por representantes del mundo de la cultura en Europa.
La justicia rusa lo inculpó por “fraude a gran escala”, un delito sancionable con 10 años de cárcel. Según los investigadores, Serebrennikov es sospechoso de haber “organizado la malversación de al menos 68 millones de rublos” asignados por el Estado entre 2011 y 2014 al proyecto “Plataforma” de su anterior compañía teatral, Studio 7.
Tras pasar una noche en la cárcel, el director había pedido su liberación este miércoles durante su comparecencia ante el tribunal. “Trabajo en Rusia desde hace numerosos años, he llevado a cabo aquí numerosos proyectos, no tengo ninguna intención de escaparme, por eso pido mi liberación”, había alegado. El abogado del director, Dimitri Kharitonov había propuesto, por su parte, el pago de una fianza récord de 68 millones de rublos, equivalente a la suma que la justicia reprocha a Serebrennikov haber desviado.
“Imposible y absurdo”
Muchas personalidades, entre ellas el director del prestigioso teatro del Bolchoï, Vladimir Urin, el cineasta Alexei Guerman, la escritora Liudmila Ulitskaia, y Natalia Soljenitsin, la viuda del escritor y disidente Alexandre Soljenitsin, exigieron su puesta en libertad. El arresto de Serebrennikov es una “señal de las autoridades para quienes forman parte de la comunidad de los creadores en Rusia (…), una señal para intimidarlos”, a menos de siete meses de las elecciones presidenciales, opinó el diario económico Vedomosti. Serebrennikov ganó en 2016 el premio François Chalais en Cannes por su película “El discípulo” y su último filme, “Traición”, compitió en la Mostra de Venecia. El Centro Gogol, dirigido por él, fue blanco en el pasado de numerosas críticas de los defensores de una ortodoxia teatral y del ministerio de Cultura por la audacia de sus obras.
En mayo se llevaron a cabo registros en el domicilio del director, lo que desató protestas en los círculos culturales rusos y extranjeros pero también mensajes de apoyo de actores, como la francesa Isabelle Huppert.





