María Elena Yrízar Arias
En un lamentable hecho de sangre que se puede ver a detalle en un video de vigilancia que captó el ataque a mano armada que tuvo lugar este martes, tres personas tenían la intención de asaltar una institución financiera, pero los delincuentes fueron sorprendidos por dos agentes de la Policía Ministerial del Estado, lo que dio lugar a un enfrentamiento a mano armada entre las partes, de donde resultaron heridos dos presuntos delincuentes y un agente policiaco, al frustrar el asalto al negocio ubicado en la capital potosina, entre las calles María Greever y Joaquín Pardavé, en la colonia Jardines del Estadio, lo que se puede ver en http://ow.ly/kQ3R30mGSOT
Los dos asaltantes fueron trasladados de inmediato a un hospital donde se encuentran en calidad de detenidos. Por otra parte, el policía Judicial investigador, de nombre José Martín Medina Espinoza, recibió dos impactos de bala en el tórax que posteriormente le causaron la muerte en el hospital donde estaba siendo atendido. El policía investigador murió a consecuencia del cumplimiento de su deber.
Medina Espinoza tenía 47 años de edad, y contaba con una antigüedad de 20 años en la corporación, estaba adscrito al área de delitos patrimoniales. Asimismo, el investigador gozaba de prestigio en la corporación a la cual servía.
La Fiscalía General del Estado informó que el tercer implicado logró escapar y detalló que se aseguraron un arma de fuego calibre .9 mm y una calibre .45 mm, además de una mochila de Uber Eats, entre otros indicios.
Los anteriores hechos fueron difundidos inmediatamente por los medios de comunicación y sobre todo en las redes sociales, lo que causó la indignación de la ciudadanía potosina.
La primera pregunta que cabe aquí es ¿por qué no le sirvió el chaleco antibalas que por regla deben portar los policías investigadores de la judicial estatal? ¿Por qué no se hace mención de ese hecho por parte de la Fiscalía del Estado? Y ¿entonces por qué recibió dos balas en el tórax? ¿Llevaba o no chaleco antibalas o salvavidas? O ¿murió porque no le sirvió su chaleco o porque éste no lo protegió? Ojalá podamos saber qué pasó en realidad y por qué le entraron las balas a su cuerpo y falleció.
Según versiones de algunos de los familiares del occiso, “el chaleco no le sirvió de nada”. Al parecer, sí lo llevaba puesto y por confiar en su chaleco fue que murió, así que además del delincuente que le disparó, habría que ver si le resulta otro responsable por la adquisición de chalecos salvavidas que no la salvan.
Por ejemplo, sobre estos hechos Leticia Méndez, publico ayer: “Descansa en Paz compañero Martin, quienes tuvimos la dicha de conocerte confirmamos tu gran vocación y espíritu de servicio como Policía Ministerial te vas como los grandes como todo el que dio cumplimiento a su deber sin anteponer tu propia vida, solo los héroes entregan su vida al servicio de la sociedad ahora nos dejas la tristeza de tu ausencia y el consuelo de tu valentía y el ejemplo de que a pesar de estar viviendo en una sociedad cada vez más insensible aún hay personas como tu como nosotros los Policías Investigadores, operativos, que entregamos la vida por nuestra digna y admirable profesión policía ministerial….Siempre te tendremos presente descansa en paz y elevo mis oraciones hasta el cielo por tu descanso eterno y fortaleza espiritual a tu hermosa familia”.
En entrevista, el diputado del Partido Verde Ecologista de México Edgardo Hernández Contreras, calificó la muerte del judicial como “la gota que derramó el vaso”, y pidió la renuncia de José Guadalupe Castillo Celestino, director de la Policía Ministerial, y del titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de San Luis Potosí, Jaime Ernesto Pineda Arteaga. Fue muy puntual el diputado Hernández Contreras cuando dijo que “yo hice un pronunciamiento donde exijo la dimisión tanto del director de la Policía Ministerial, como del director de la Policía Estatal, el voto de confianza se lo dimos al señor Gobernador a escasas dos semanas que compareció”. Además, agregó que la violencia en el estado “sigue en aumento y en plena luz del día una balacera. Esto debe de acabar, se puede, claro, pero los perfiles que están ahorita al frente de la corporación no son los idóneos y mi posicionamiento será enérgico”. Finalmente, Hernández Contreras reiteró que “por dignidad y por vergüenza”, los mencionados funcionarios debieron renunciar desde el martes.
No cabe duda que los argumentos que expresó el diputado Hernández Contreras están debidamente fundados. Como representante popular, está alzando la voz y haciendo una petición válida. El problema aquí, es que si bien está haciendo una petición acorde a su función como representante popular, lo difícil aquí es que quien manda en el estado proceda a pedir las renuncias de sus funcionarios públicos.
Así que, estimado señor diputado Edgardo Hernández Contreras, ojaló su petición sea escuchada y se cambien los mencionados funcionarios, ya sea por petición del gobernador o por la propia dignidad y vergüenza de ellos. Que además, le dará la oportunidad de saber si se tiene el mismo nivel del código de valores a los que usted hace referencia. Eso sólo lo dirá el futuro o cuando el próximo muertito sea de mayor categoría, entonces, lo sabremos.
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