Fernando Camacho y Enrique Méndez

La Cámara de Diputados aprobó en lo general la Ley de Ingresos de la Federación 2027, que estima en 10.6 billones de pesos los recursos con los que contará el gobierno el próximo año para financiar el gasto público, de los cuales 6.2 billones corresponderían a ingresos tributarios y 1.7 billones de pesos a deuda interna.

Tras una sola ronda de intervenciones a favor y en contra, lo que acortó el debate en lo general a solo dos horas, el dictamen fue avalado por 331 votos en favor, de Morena y sus aliados, y 118 en contra, de PAN, PRI y MC, y comenzó de inmediato su análisis en lo particular.

Se inscribieron reservas a 24 artículos de la Ley y a todos los transitorios, y se acordó que haya tres rondas de tres oradores por partido –aunque nuevamente el PVEM dejará participar en esta fase del debate— y sólo se aprobará la que presente el coordinador de la bancada morenista, Ricardo Monreal Ávila, para exentar de multas y recargos a personas físicas y morales –incluidos los grandes contribuyentes- que paguen sus adeudos fiscales en una sola exhibición.

El propósito de este cambio es ampliar los estímulos fiscales a las personas físicas y morales que tengan créditos fiscales firmes o consentidos, sin poner un límite en el monto de los mismos, cuando en la actualidad dichos beneficios se reservan únicamente a quienes tienen ingresos totales que no superen 300 millones de pesos.

En defensa de la propuesta del Ejecutivo, el coordinador de la bancada del PT, Reginaldo Sandoval, admitió que el aumento de ingresos por 442 mil 804 millones de pesos en 2027 con respecto a 2026 –un crecimiento de 1.1 por ciento en términos reales “indudablemente que no” será suficiente para cubrir las necesidades del país.

Sin embargo, resaltó que el gobierno cumplió su palabra de no crear nuevos impuestos ni subir las tasas ya existentes, más allá del ajuste por la inflación.

El michoacano destacó que ha aumentado el nivel de ingresos por recaudación, además que se ha dejado de depender de los ingresos petroleros, y recalcó que el nivel de endeudamiento del país no es irresponsable.

En ese terreno, dijo, Vicente Fox bajó la deuda en referencia al Producto Interno Bruto (PIB) en 1.1 por ciento; Felipe Calderón la aumentó en 14.5 por ciento; Enrique Peña Nieto, en 12.4 por ciento, y con Andrés Manuel López Obrador, “sólo subió 6.9 por ciento”.

En contraposición, Jericó Abramo (PRI) señaló que, si bien la deuda en sí no es mala, debe contratarse para impulsar proyectos de infraestructura, pero con Morena ha sido usada para sustentar el gasto corriente del país.

“1.7 billones de techo de deuda viene planteado en este paquete de ingresos para pagar 1.67 billones de pesos de la ‘tarjeta de crédito’. Pedimos prestado al banco para pagar los intereses a la tarjeta de crédito; para pagar la despensa, no para crecer la infraestructura de nuestro país”, lamentó.

Su compañero de bancada Emilio Suárez Licona alertó que los intereses y comisiones de la deuda se han convertido en un “barril sin fondo”, en un escenario donde cada peso que se destina a ese fin, deja de llegar a las necesidades de salud, educación, vivienda y otros derechos básicos.

Reloj Actual - Hora Centro de México