Aldo Anfossi, corresponsal
Santiago. La economía chilena quedó a las puertas de entrar técnicamente en recesión -dos trimestres consecutivos a la baja-, al completar un quinto mes sucesivo de desempeño negativo, esta vez con el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) retrocediendo un 0.9 por ciento en mayo en comparación con igual mes del año anterior.
El presidente José Antonio Kast reaccionó reconociendo la gravedad del asunto.
“Chile hoy día pasa por un momento complejo en temas de Imacec. Hemos conocido recién cifras que, claro, prenden más de una luz de alerta. Y también, ayer conocimos cifras de desempleo muy altas, que vienen ya de largo tiempo, pero que tenemos que revertir”, dijo.
Y es que acelerar el crecimiento de la economía -además de expulsar a 330 mil migrantes asentados aquí irregularmente y atajar una ola de crímenes y a la delincuencia organizada-, fue central en su campaña, pero no hay señales de aquello, más bien todo lo contrario.
En 2025, el producto interno bruto chileno creció 2.5 por ciento y para 2026 se proyectaba una tasa similar, pero desde marzo las estimaciones del Banco Central han ido a la baja y están en un rango de entre 1 y 1.75 por ciento.
Este magro desempeño responde principalmente a menor producción minera -el motor de la economía local, responsable del 20 por ciento del PIB y del 55 por ciento de las exportaciones- y a menores inversiones de lo proyectado.
Durante los primeros tres meses del año la actividad retrocedió 0.5 por ciento y nada augura un repunte al cierre de la primera mitad del año.
Kast y su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, están empeñados en una reforma tributaria muy beneficiosa para el gran empresariado a un costo anual para el fisco de hasta 4 mil 800 millones de dólares en menores ingresos y en subsidios, lo cual se supone que alentaría las expectativas, pero eso no parece estar cumpliéndose.
Ese plan, muy cuestionado por su impacto negativo en las finanzas públicas, enfrenta dificultades en el Senado y ya se anunció una mesa política para acercar posiciones.
Rechazan acusación
En otro orden de cosas, el Senado desestimó una acusación constitucional impulsada por los ultraderechistas partidos Republicano (oficialista) y Nacional Libertario, en contra del exministro de Hacienda Nicolás Grau, de la administración del izquierdista Gabriel Boric.
La acusación, previamente aprobada en la Cámara de Diputados, buscaba inhabilitar políticamente a Grau por cinco años, por presuntas irregularidades en las proyecciones fiscales al término de la administración Boric.
Pero lo que partió con mucho brío y parecía sería un batacazo al pasado gobierno, terminó en un fiasco a medida que parlamentarios derechistas se descolgaron del proceso, dando lugar a una batahola de recriminaciones públicas que parece quebrar la unidad del oficialismo.







