• Informalidad gana la carrera
  • Ultraderecha: certamen feroz

Carlos Fernández-Vega

La buena, que en el segundo trimestre del año la economía mexicana creció el triple que el promedio de la OCDE y ocupó la sexta posición entre las 38 naciones que dan cuerpo a esa organización; la mala, que, en esos términos, el ritmo de avance del país se mantiene bajo (de hecho, ha descendido, o de plano con resultado negativo, desde 1982). No es un resultado despreciable, pero si se compara nuestro 1.4 por ciento con el 3.9 por ciento de Irlanda, pues la diferencia es de casi tres tantos, aunque también es cierto que si se coteja con Alemania (0.2 por ciento), Italia, (0.2), Japón (0.3), Reino Unido (0.4) y, especialmente, Estados Unidos (0.4), entonces el balance casi casi es atractivo.

Muy atrás quedó aquella tasa sostenida de crecimiento anual de 6-8 por ciento durante el llamado “milagro mexicano”, tendencia que fue truncada por la crisis de 1982 (y las subsecuentes), sólo para que el régimen neoliberal llegara a “modernizar” al país y a duras penas lograr tasas descendentes de 3 por ciento a menos, con una concentración del ingreso y la riqueza espeluznante y un costo social atroz. Pero esa es la tendencia heredada, sin olvidar que la economía mundial es zarandeada por las constantes barbaridades de Donald Trump.

La OCDE “detalló que si bien la tasa de crecimiento en el grupo durante el periodo abril-junio fue mejor al 0.4 por ciento promedio del primer trimestre, se impuso un escenario mixto para los 30 países de los que disponen datos. La debilidad se impuso en el grupo de los siete países de la OCDE que suponen ser los más industrializados, debido a una desaceleración de la actividad económica en Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos. El crecimiento del PIB en el Grupo de los 7 bajó a 0.3 por ciento en el segundo trimestre de 2026, frente al 0.4 por ciento en el primer cuarto del año. En Japón, hubo estancamiento del consumo privado y el comercio de ganadería y disminuyó la inversión. En Reino Unido, la disminución del consumo público y el privado pesaron sobre la actividad económica. En Estados Unidos, un crecimiento más lento reflejó principalmente escaso avance de las exportaciones, con baja en la industria ganadera y disminución del consumo minorista” ( La Jornada, Dora Villanueva).

El Inegi lo informó así: “la economía mexicana recuperó dinamismo en el segundo trimestre de 2026, aunque moderó ligeramente respecto a su estimación oportuna de julio; en ese periodo, la actividad económica del país creció 1.4 por ciento respecto al primer trimestre, una décima menos de lo pronosticado en la estimación oportuna; en términos anuales, el producto interno bruto (PIB) del país avanzó 1.9 por ciento en términos reales, dos décimas por debajo del cálculo anterior. El dato abril-junio contrasta con la contracción de 0.3 por ciento de enero-marzo (con cifras desestacionalizadas para hacer más comparables los periodos), un dato revisado respecto a la caída de 0.6 de la estadística oportuna del 30 de julio pasado” ( La Jornada, Clara Zepeda).

Otro ejercicio de buena y mala: la primera, que creció el empleo y la ocupación en el país; la segunda, que la mayoría de los mexicanos que lograron incorporarse lo hicieron en la informalidad. La información La Jornada (Clara Zepeda) la reseñó así: “en el segundo trimestre de 2026, la ocupación informal acaparó el mayor crecimiento de personas ocupadas, revela el Inegi. Al presentar la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), población de 15 años y más de edad para el segundo trimestre de 2026, el instituto precisó que el total de personas ocupadas en el país, tanto formal como informal, fue de 60.04 millones, lo que representó 599 mil 334 más en relación con el segundo trimestre de 2025; (sin embargo) de ellos, 494 mil 607 obtuvieron una ocupación informal (82.5 por ciento del total). Así, la tasa de informalidad laboral se ubicó en 55.1 por ciento, ligeramente superior a la que registró al cierre del segundo trimestre de 2025, cuando fue de 54.8 por ciento. Sólo 104 mil 727 personas se colocaron en un empleo formal”.

Entonces, sí, pero no.

Las rebanadas del pastel

En América Latina, los “presidentes” de ultraderecha (“clientes” de Fernando Cerimedo, Javier Negre y sus bots) viven totalmente apartados de la realidad y se han enfrascado en un feroz certamen para saber quién resulta ser el más pendejo, insignificante y alejado de sus obligaciones en la función pública. Son una vergüenza para sus pueblos, a los que “ni ven ni oyen” (Salinas de Gortari dixit), pero, eso sí, siempre están al servicio de la oligarquía e imitando al cretino que dirige la orquesta: Donald Trump.

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