• Industria: “recuperación parcial” en junio
  • Murió Miguel Mancera: el “rescate”, no

Carlos Fernández-Vega

Apesar del constante “ruido” político-militar que hace, sus multimillonarios fracasos guerreros, la agresiva verborrea que lo caracteriza, las decisiones arbitrarias –como los aranceles– y los permanentes chantajes (como en el caso del T-MEC) de Donald Trump desde que se instaló en la Casa Blanca por segunda ocasión, la economía mexicana sin embargo se mueve, y el más reciente informe del Inegi da cuenta de ello, pues en junio pasado –el balance más inmediato– la actividad industrial presentó una “recuperación parcial”.

La Jornada (Clara Zepeda) lo reseñó así: con cifras originales, la actividad industrial mostró un avance anual de 1.7 por ciento en junio de 2026, debido al importante aumento de la minería y la construcción (6.6 y 5 por ciento, respectivamente). En el acumulado del año, enero-junio de 2026, la actividad industrial del país estuvo estancada, al no presentar variación con respecto al primer semestre de 2025.

Algo más: “el rebote que registró la construcción provocó que la actividad industrial de México tuviera un nuevo avance en junio de 2026. Con cifras desestacionalizadas, el indicador mensual de la actividad industrial registró un avance de 0.2 por ciento mes a mes, frente al descenso de 0.7 por ciento previo, pero quedó corto para recuperarse del avance de abril (2.1 por ciento mensual), mientras subió 0.8 por ciento con respecto a junio del año pasado”.

La actividad industrial del país, agrega, “tuvo un nuevo avance en el sexto mes del año, tras la pausa que registró en mayo, apoyada sobre todo por la construcción, que se recuperó 3 por ciento mensual y rebotó a 4.2 por ciento anual, y en menor medida por la debilidad de la manufactura, que se contrajo 0.6 por ciento mes a mes, el segundo dato consecutivo, y 1.2 por ciento anual, acumulando 12 meses de caídas anuales”.

De acuerdo con el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados, con cifras originales, en el sexto mes del año, la actividad industrial aumentó 1.7 por ciento en términos reales a tasa anual, frente al descenso de 0.2 por ciento que registró en el mismo periodo de 2025. Todos sus componentes fueron en ascenso: minería (6.6 por ciento), construcción (5), energía eléctrica, agua y gas (0.7) e industrias manufactureras (0.1).

Para el erario, señala el CEFP, “el dinamismo de la actividad industrial incide sobre la recaudación del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), distinto a gasolinas y diésel, la cual, de acuerdo con las Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas de la Secretaría de Hacienda, en el sexto mes del año aumentó 8.1 por ciento en términos reales a tasa anual, lo que implicó un repunte, dado que en el mismo periodo de 2025 bajó 2.7 por ciento”.

En el primer semestre del año, la minería ha reportado incrementos constantes (el mayor de ellos en junio, con 6.6 por ciento; la segunda mayor tasa de avance fue en marzo, 5.3 por ciento), de tal suerte que no se pueden quejar los escasos barones del sector por ellos hiperconcentrado, más las trasnacionales que extraen mineral mexicano (especialmente oro), pero remiten sus voluminosas ganancias a sus países de origen.

En esos seis meses del año, el sector de la construcción (uno de los mayores generadores de empleo en el país) registró dos meses a la baja y cuatro al alza, los más elevados se reportaron en abril (10.5 por ciento) y junio (5 por ciento).

Las rebanadas del pastel

Murió uno de los “cerebros” del Fobaproa (el director de la “orquesta” fue Guillermo Ortiz) y pilar económico-financiero del régimen neoliberal, el itamita Miguel Mancera Aguayo, quien fue director del Banco de México a lo largo de 12 años (1982-1994) y primer gobernador de esa misma institución (1994-1997). Cuando estalló la crisis bancaria de 1995 (aunque fue previsible desde 1994, pero nadie movió un pelo para evitarla) y se activó el “rescate” del grupo salinista de neobanqueros, este personaje anunció que “sólo en caso necesario” se le apoyaría “temporalmente” con un monto que “no rebasará 50 millones de dólares”. Eso dijo, pero la historia es distinta, conocida y padecida por los mexicanos que no dejarán de pagar hasta el año 2070. Así, el “apoyo temporal” se ha prolongado por 31 años, y la cantidad citada (en ese entonces equivalente a poco más de 281 millones de pesos) hoy suma un billón 160 mil 345 pesos (al cierre de junio de 2026), con todo y que en el periodo con recursos públicos se han pagado cerca de dos billones sólo por intereses. De ese tamaño la “temporalidad” y el “sólo en caso de que fuera necesario”.

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