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Deuda global escalará a 101% del PIB; limitará recuperación: FMI

Un paciente con síntomas de coronavirus es ingresado al área de urgencias del Hospital General de zona 1A del IMSS, en Ciudad de México. Foto Pablo Ramos / Archivo

Dora Villanueva

La “fuerte contracción” en la actividad económica y en los ingresos fiscales para este año llevarán la deuda pública global a un máximo histórico, se prevé que rebase 101 por ciento del producto interno bruto (PIB), lo que limitará las capacidades de recuperación tras la pandemia de Covid-19, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En los primeros seis meses de la crisis detonada por la enfermedad, la economía global ha inyectado paquetes de apoyo equivalentes a casi 11 billones de dólares para contener sus efectos. Sin embargo, se estima los ingresos de los gobiernos caerán en promedio 2.5 por ciento más que la producción, debido a las bajas en los recursos personales, corporativos y una menor actividad en el mercado interno, destacó el FMI en las Perspectivas de la Economía Mundial.

Por ende, tanto en 2020 como en 2021 la deuda gubernamental se ubicará por arriba de 101 por ciento del PIB, 19 por ciento más que el año pasado; mientras el déficit fiscal general promedio lo hará en 2020 a 14 por ciento de la actividad económica, 10 por ciento más que el año pasado, detalló el organismo.

Agregó que de los cerca de 11 billones de dólares que se han dispuesto como dique fiscal y monetario para la crisis, la mitad de estas medidas (5.4 billones de dólares) son gastos adicionales que afectan directamente los presupuestos gubernamentales; los 5.4 billones restantes son en apoyo de liquidez, como préstamos, inyecciones de capital y garantías.

Estos últimos “ayudan a mantener los flujos de efectivo y limitar las quiebras, pero podrían aumentar la deuda y los déficits del gobierno en el futuro si las intervenciones públicas incurren en pérdidas”, advirtió el FMI.

Por lo pronto, la trayectoria de la deuda y los déficits “está sujeta a una gran incertidumbre” y podría tornarse negativo si la actividad económica es afectada por un rebrote de la enfermedad o si los pasivos contingentes que se están generando como parte de las medidas de apoyo deben fondearse o pagarse en un entorno financiero más cerrado.

En las economías avanzadas, el FMI proyecta que los déficits fiscales se amplíen 16.5 por ciento del PIB este año, 13 por ciento más que en 2019, y la deuda del gobierno supere 130 por ciento del PIB durante 2020 y 2021. Agregó que “el gran apoyo de liquidez en algunas economías avanzadas (Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido) crea riesgos fiscales en el caso de una absorción y pérdidas sustanciales”.

Por otro lado, en las economías de mercados emergentes, la respuesta fiscal representa 5 por ciento del PIB, pero se estima que el déficit escale 10.5 por ciento en 2020, más del doble del nivel del año pasado. “Esto refleja la expansión fiscal, la fuerte contracción del producto, los menores ingresos por productos básicos y los mayores costos de endeudamiento externo”, que impuso la crisis.

En este contexto, el FMI recomendó que en adelante las políticas fiscales se adapten a las circunstancias de cada país, bajo la consigna de “proteger a las personas, estabilizar la demanda y facilitar la recuperación”. Cuando se reduzcan los bloqueos, los apoyos familiares deben ir “mejor orientados”, sobre todo al sector informal.

Además, una vez que la pandemia esté bajo control, el estímulo fiscal debe centrarse inversión pública, sobre todo infraestructura física y digital, sistemas de atención médica y transición a una economía baja en carbono. En caso de contar con un espacio fiscal limitado, reorientar los ingresos y gastos para aumentar e incentivar la inversión productiva, agregó.