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Inseguridad pública, principal preocupación de minoristas

l sector minorista calcula que los precios de su mercancía acumulan un incremento de 15 por ciento entre enero y agosto de 2017, indicó la Anpec. Foto Susana González G.

Susana González G.

Ciudad de México. La inseguridad pública, el incremento de precios en productos de consumo básico, la desconfianza en el gobierno por la corrupción y opacidad en la aplicación de recursos públicos, y hasta la eventual cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) son las principales preocupaciones que existen entre los dueños de tiendas de abarrotes, misceláneas y estanquillos del país, así como entre sus clientes, de acuerdo con la séptima encuesta de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec).

Si el TLCAN fracasa, un 47.74 por ciento de los encuestados consideró que se perderá un millón de empleos en el país, lo que representa más de la tercera parte de los 2.7 millones de trabajos que se crearon desde finales de 2012 hasta julio de 2017, según el gobierno federal.

“Nos va ir mal si el TLCAN fracasa. Hay que asumirlo con toda responsabilidad. No es tiempo de llorar. Nosotros pusimos todos los huevos en una canasta y sin el tratado se perderán empleos, impactará la moneda y la inflación, con lo que se elevará el costo de vida para las familias”, advirtió Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec.

Sostuvo que el Plan B del que ya habla el gobierno federal si deja de existir el TLCAN no debe limitarse a la diversificación de las exportaciones hacia otros países.

El Plan B, dijo, debe incluir medidas para la protección y reforzamiento del mercado interno con un “plan anti-inflacionario” para garantizar el abasto y proteger la economía familiar, sobre todo porque el consumo interno es el motor de la economía del país, pero de eso las autoridades han guardado silencio y no detallan todas las implicaciones que tendrá la anulación del TLCAN.

Inflación acumulada de 15 por ciento en abarrotes

“Quienes pagan los platos rotos siempre son los pobres”, dijo el dirigente de la Anpec al mencionar que otro problema que revela la encuesta entre los pequeños comerciantes es el incremento de precios en la mercancía que venden y que va desde productos de la canasta básica, como huevo, leche, frijol, pan y embutidos, hasta artículos de higiene personal y limpieza.

Contra la inflación que no rebasa el 7 por ciento anual, según las autoridades, el sector minorista calcula que los precios de su mercancía acumulan un incremento de 15 por ciento entre enero y agosto de 2017, respecto a igual periodo del año pasado, indicó Rivera.

A ello se suma la caída en las ventas de 46 por ciento en botanas y frituras, 51 por ciento en dulces y chocolates, 37 por ciento en el pan y alimento para mascotas, 25 por ciento en lácteos y 59 por ciento en alimentos preparados. Solo subieron las ventas de refrescos en 22 por ciento y en cigarros 21 por ciento, sobre todo porque cada vez más los compran mujeres y jóvenes.

En “el pulso de la calle” que se toma con la encuesta, dijo Rivera, se ratifica que la inseguridad pública es el principal problema que resienten los comerciantes en pequeño, incluso por encima de la situación económica, ya que 38.97 por ciento así lo considera a nivel país, pero la cifra se eleva a 42.10 por ciento en el caso de los principales problemas que detectan en su colonia.

La inseguridad se está extendido en el canal minorista porque 48.74 por ciento de los entrevistados reportó haber sufrido robo, asalto, corrupción o extorsión, mientras 62 por ciento percibió que la inseguridad va en aumento. Además, 57 por ciento se dijo irritado con pobreza y 89.8 por ciento consideró que México va por mal camino.

Desconfianza en el gobierno genera baja contribución de impuestos

El dirigente de la Anpec destacó que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto es desaprobado por el 90 por ciento de los encuestados y un 28.8 por ciento considera que su “peor error” es no haber combatido la corrupción y la impunidad, aunado a que la gente no percibe transparencia en la aplicación de los recursos públicos.

“Ahora como nunca hay una profunda desconfianza en el gobierno” y eso incide en que 30 millones de mexicanos permanezcan en la informalidad, porque prefieren no pagar impuestos a que los gobiernos y funcionarios se los roben.

Así, un 81 por ciento de los encuestados dijo desconocer en qué se gastan sus impuestos y no cree que haya transparencia, y 84 por ciento cree que no se hace buen uso del dinero recaudado.

Un 58 por ciento de los afiliados a la Anpec y sus clientes que fueron entrevistados declararon estar al corriente en el pago de impuestos, “pero eso es como cuando alguien declara ser virgen, lo dice pero comprobarlo es otra cosa”, comentó Rivera.

Sentenció que entre los abarroteros la “informalidad sigue gozando de cabal salud”. Calificó como un fracaso el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), que entró en vigor desde 2014 con la reforma fiscal. Ha sido un fracaso en el sector abarrotero minorista porque sólo 53 por ciento de los comerciantes se han afiliado al mismo, en contraste con el 98 por ciento que pagaba impuestos bajo el Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repecos) que existía antes.

Se requiere una reforma fiscal integral para ampliar la base de contribuyentes. El problema es que “las autoridades ven todo en función del dinero, pero la recaudación es un acto político y de gobernabilidad, porque pagar impuestos es una acción de confianza y ésta no existe. Pagar impuestos es apostarle al gobierno, decir “voy con él porque va el país”, indicó.

Al sector de pequeños comerciantes, dijo, “no le ha llegado la luz”, pues 91 por ciento considera que no han recibido apoyo del gobierno.

Cuauhtémoc Rivera detalló que un 41 por ciento de los comerciantes entrevistados tiene estudios de preparatoria, la quinta parte lleva 10 años con su tienda y la cuarta parte abrió porque se quedó sin empleo, pero 3 de cada 10 carecen de seguridad social.