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Más de 1.5 millones de autos de baja seguridad se vendieron en 2015-2020

Tráfico en la Ciudad de México, el 20 de octubre de 2021. Foto Yazmín Ortega Cortés

Clara Zepeda

Entre 2015 y 2020 se vendieron más de un millón y medio de vehículos de baja seguridad en México, toda vez que la crisis de semiconductores en la industria automotriz nacional no es una excusa, en absoluto, para no seguir mejorando los elementos de seguridad en las unidades, estimaron El Poder del Consumidor y el Programa de Evaluación de Vehículos Nuevos para América Latina y el Caribe (Latin NCAP).

Si se considera que la industria automotriz en el país registró la venta al público de 8.2 millones de vehículos durante 2015 y 2020, 18.3 por ciento de esos autos pudieron no haber cubierto la calidad de seguridad, según la ‘estimación conservadora’ de las instituciones.

A partir de un análisis realizado por El Poder del Consumidor, en conjunto con Latin NCAP, en donde se retomó la información de la venta de vehículos ligeros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), del subconjunto del ‘top 30’ de ventas, se identificó que 1.5 millones de automóviles fueron calificados con cero y una estrella en su evaluación de desempeño de seguridad en Latin NCAP, y que, de acuerdo con su pobre resultado en protección tanto para ocupantes adultos como infantiles, representan, actualmente, un riesgo elevado para la población mexicana.

“Estas estimaciones son conservadoras, pues resultan del subconjunto del ‘top 30’ de ventas que pudieran no estar cubriendo la calidad de seguridad, ya que no se puede descartar que los autos que están fuera de esta lista no cumplan con los estándares de seguridad”, describió Stephan Brodziak, coordinador de la campaña de Seguridad Vehicular de El Poder del Consumidor.

En el marco de la presentación de la campaña: ¿Qué tan seguro es tu auto?, cuyo objetivo es exponer el alto riesgo para la ciudadanía, Brodziak comentó que de las marcas más vendidas durante el periodo de estudio encontraron que el Versa de Nissan vendió cerca de 500 mil unidades con cero y una estrella; mientras que del modelo March fueron 208 mil 849 vehículos y el Tsuru, 121 mil 665. El Spark o Beat de la Chevrolet puso en circulación a 343 mil 142 unidades que no cumplieron con los estándares de seguridad, entre los más destacados.

De acuerdo con información del Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes, en México, cada año pierden la vida en siniestros viales alrededor de 16 mil personas, 44 diariamente, mientras que alrededor de 134 mil personas resultan lesionadas, de éstas, 40 mil adquieren algún tipo de discapacidad permanente.

México ajeno

Alejandro Furas, secretario general del Programa de Evaluación de Vehículos Nuevos para América Latina y el Caribe, advirtió que sin la coexistencia de una norma robusta en la materia e información adecuada al consumidor el problema en México no se va a solucionar.

“México no ha logrado avanzar en ninguna de estas cosas, ni siquiera se ha asomado. Las normas son responsabilidades del gobierno, toda vez que vemos que las autoridades, como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), son más proindustria que defender a la sociedad civil”, sentenció Furas.

A pesar de que el gobierno mexicano tiene la facultad de imponer las regulaciones que considere necesarias con el objetivo de garantizar la integridad y salud de los usuarios de automóviles y la vía, la actual NOM-194-SCFI-2015, dispositivos de seguridad esenciales en vehículos nuevos y especificaciones de seguridad (NOM-194), que es la normativa que regula qué dispositivos de seguridad vehicular deben tener los autos nuevos vendidos desde su versión básica, aún está muy lejos de cumplir ese objetivo, ya que aún no considera todos los estándares mínimos sugeridos por las Naciones Unidas que corresponden a las mejores prácticas internacionales para normar la seguridad vehicular en el mundo.

De ahí la importancia de la consulta de la NOM-194 que termina el próximo 21 de noviembre.

Crisis no justifica

La crisis de los semiconductores no debería ser un problema para el elemento de seguridad en los vehículos nuevos que se comercializan, sentenció Alejandro Furas.

“Esos elementos no están influenciados por los semiconductores o la crisis que hay. La crisis de semiconductores si va a afectar a vehículos con frenado autónomo de emergencia, pero no en todos, no es una excusa, en absoluto, para no seguir mejorando los elementos de seguridad en los vehículos, que no tiene nada que ver con los semicondutores.

“Si la marca quiere reducir la producción porque no tiene semiconductores, es otra cosa. Pero quitarle contenido de seguridad a los vehículos por culpa de los semiconductores no es una excusa”, afirmó.