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Revisa Citibanamex previsión de crecimiento, ante mejora del consumo y manufactura

Citibanamex mejora su previsión de crecimiento para México. Foto Cuartoscuro

Ciudad de México. Una mejoría en las cifras de consumo interno y de producción en el sector de las manufacturas llevó a Citibanamex, el segundo mayor intermediario financiero del país, a elevar de 1.2 a 1.7 por ciento su previsión de crecimiento de la economía mexicana este año.

«Al fin, una revisión a la alza en el pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto» (PIB), expresó Citibanamex este martes. «Una mejora en las cifras económicas, en conjunto con un ánimo más constructivo», fueron las razones que esgrimió el intermediario para anticipar un mejor desempeño de la actividad económica este año.

El cambio en las circunstancias de la economía mexicana en el primer trimestre del año «ha sido notable», aseguró. Al inicio de 2017, México «parecía comenzar lo que se anticipaba como una relación muy difícil» con el gobierno de Estados Unidos, encabezado desde el 20 de enero por Donald Trump.

«Se esperaba que la incertidumbre alrededor de esta relación tuviera un impacto negativo sobre la inversión y, eventualmente, sobre el consumo privado», recordó. Aunado a esto, el consumo enfrentaba dificultades, relacionadas con la liberalización de los precios de la gasolina justo cuando el peso alcanzó una depreciación récord frente al dólar, que llevaron la inflación anual de 3.36 por ciento en diciembre de 2016 a 4.72 por ciento en enero de este año.

Desde entonces, sostuvo CitiBanamex, el entorno ha mejorado, al punto de revisar al alza no sólo la previsión de crecimiento de 2017, sino también la de 2018, de 2.2 a 2.5 por ciento.

Sorpresa en el consumo

Para el intermediario financiero, el desempeño del consumo interno «literalmente ha desafiado las expectativas». Mientras era liberalizado el precio de las gasolinas y se resentía el efecto de la depreciación del peso en algunas mercancías, el consumo privado  creció en enero 3.2 por ciento, menos que en el mes previo (4.7 por ciento), pero similar al promedio de todo 2016, que fue de 3.3 por ciento, mencionó.

«De hecho, esta brecha entre cifras de consumo ‘duras’ y las de percepción o ‘suaves’, como la confianza del consumidor, ha sido espejo de la situación en Estados Unidos y un ejemplo excepcional de cómo se movieron las expectativas después de las elecciones en aquel país», apuntó. «En el lado mexicano al menos, afortunadamente la diferencia se ha ido cerrando a favor de las cifras duras: la confianza del consumidor en febrero sigue siendo preocupante con una caída anual de 14.3 por ciento, pero presentó una moderación significativa».

Aparentemente, los resultados en el sector laboral formal, donde la creación de empleo en el primer trimestre se mantuvo en 377 mil plazas, ayudan a compensar algunos de los obstáculos que afectaron al consumo a principio de año, agregó.

Mientras tanto, el sector manufacturero en México y Estados Unidos se siguen moviendo a la par, apuntó. «Previamente asumidos que a pesar de la incertidumbre alrededor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la operación actual de las cadenas regionales de valor se mantendrían inalteradas este año y por lo tanto, el comportamiento del sector manufacturero en Estados Unidos sería el principal factor para la manufactura mexicana. Hasta ahora, esto se ha confirmado: en los primeros dos meses del año, la producción manufacturera avanzó 2.7 por ciento en promedio anual, dos veces la tasa de crecimiento del 2016 y en línea con los signos de recuperación en la manufactura estadounidense», añadió Citibanamex.

Por lo tanto, ahora se espera un impulso mayor de la demanda externa al crecimiento de la economía –que en los años previos estuvo basado sobre todo en el mercado interno–, aunque hay que tener en consideración que la integracón regional de las cadenas de valor, como el caso automotriz, también implica una mayor demanda por importaciones, señaló.

La principal interrogante sigue girando en torno a la inversión. «En febrero tuvimos la oportunidad de sondear a más de 100 tesoreros corporativos en México acerca de si sus planes de inversión habían cambiado como resultado de la elección en Estados Unidos: el 67 por ciento respondió que no».