Damasco. “La prioridad actual del ejército sirio es combatir al Estado Islámico (EI, o Daesh por su acrónimo en árabe), al Nusra (vinculado a Al Qaeda) y demás grupos terroristas, y el equilibrio de fuerzas se inclina ahora a nuestro favor”, señaló aquí el presidente Bashar Al Assad.
En entrevista exclusiva con Prensa Latina, el mandatario dijo que “las unidades sirias logran avances en diferentes zonas del país y están decididas a lograr la victoria final sobre los extremistas”.
Denunció el apoyo que estos reciben de países occidentales como Estados Unidos, Francia, Reino Unido y sus aliados regionales Arabia Saudita, Qatar y Turquía.
Y destacó que “desde que Rusia decidió cooperar con las autoridades sirias en esta contienda antiterrorista, la situación en el terreno es desfavorable para los grupos armados irregulares”.
El presidente se refirió a la compleja situación que existe en la ciudad de Alepo, 350 kilómetros al norte de Damasco, donde los turcos y sus aliados sauditas y qataríes “se juegan su última carta”.
Aseguró que el presidente turco Recep Tayyib Erdogan, se esforzó al máximo en los últimos meses con los sauditas para enviar a esa urbe y sus alrededores alrededor de cinco mil “terroristas”. Pero el “fracasó, y en realidad el ejército sirio ocupó posiciones ventajosas en esa ciudad y sus alrededores, y cercó a los irregulares, para luego negociar con ellos con el fin de que retornaran a su vida normal o abandonaran esa zona”.
Al Assad resaltó el “papel que desempeñan en el rechazo a la agresión extranjera los grupos de defensa popular (milicias locales) en el teatro de operaciones, tras el inicio de esta guerra de carácter no convencional” contra su país.
“El respaldo de esas agrupaciones resultó vital, pues el ejército sirio, como cualquier otro, estaba preparado para enfrentar una contienda convencional”, indicó.
Expuso que las milcias locales “luchan en sus propias zonas, ciudades y aldeas, conocen muy bien el terreno, las vías de acceso y la geografía en general de sus respectivas áreas y en este marco ofrecen gran ayuda, esa es su misión”.
El frente económico
Al Assad denunció “el bloqueo impuesto a su país, con la anuencia de entidades financieras internacionales”, que, subrayó, “ocasionan fuertes daños a la infraestructura nacional y en particular deterioran el nivel de vida de la población”.
“A pesar de ello, el pueblo sirio está decidido a seguir una vida normal, dentro de lo posible”, acotó.
Expuso que “el estado de guerra impulsó a muchos hombres de negocios, básicamente a industriales medianos y pequeños, a abandonar las zonas más conflictivas, las más inestables y dirigirse a otras con una situación más favorable, donde se esfuerzan por mantener la actividad económica”.
“En este contexto, la mayoría de los sectores siguen funcionando, por ejemplo, la industria farmacéutica trabaja con más del 60 por ciento de su capacidad productiva y ello es algo muy importante para nuestra economía”, precisó.
El papel de la ONU
Sobre el papel de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el mandatario señaló que el organismo “de hecho es actualmente un instrumento que Estados Unidos puede utilizar de la manera que desee e imponerle sus normas de doble rasero, lo que impide que se cumpla lo establecido en su Carta fundacional”.
“Si no fuera por las posiciones de principios de Rusia y China, que lograron cierto equilibrio en los últimos años, la ONU hubiera sido como una institución más del gobierno estadunidense”, aseveró.
“Pero si quieres hablar de su papel a través de sus mediadores y enviados, como el señor Steffan De Mistura últimamente, y antes Kofy Anan y Lakdar Brahimi, podemos decir que estos mediadores no son independientes, están subordinados a los intereses de Occidente.
“Por ello puedo afirmar que no existe un papel positivo de Naciones Unidas en el conflicto sirio, únicamente hay un diálogo ruso-estadunidense y nosotros sabemos que Moscú no escatima esfuerzos y trabaja con toda sinceridad y honestidad para derrotar a los terroristas”, afirmó.
Acerca de la insistencia de Estados Unidos y sus aliados de que Al Assad abandone el poder, el líder sirio dijo que “nunca le confirió importancia a ese planteamiento, ni a la campaña mediática que lo acompaña, ni siquiera respondimos con una declaración oficial sobre el tema.
“Este es un asunto del pueblo sirio, que es el único que puede decir quién debe venir y quién debe irse, quién debe permanecer en su cargo y quién debe abandonarlo, y Occidente conoce muy bien nuestra postura al respecto”, expresó.
Al Assad se refirió a “las maniobras de Washington y sus aliados para … satanizarme es similar a lo que hacen con el presidente ruso Vladimir Putin en los últimos años, e hicieron lo mismo con el líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro, en las últimas cinco décadas. Esta es su manera de actuar”, reiteró.
Las elecciones en EU
Al Assad restó importancia al impacto que pudieran tener en el conflicto sirio los resultados de las elecciones presidenciales del 8 de noviembre próximo en Estados Unidos.
Agregó que “la lección que hemos aprendido es que nadie debe apostar por ningún presidente estadunidense, ese es el asunto más importante, el nombre no tiene nada que ver con las proyecciones de Washington como potencia.
“Ellos tienen instituciones y poseen sus propias agendas y cada jefe del Ejecutivo viene para implementarlas a su manera. Uno despliega su ejército, como hizo George W. Bush (2001-2009), y otros envían a sus mercenarios y agentes, como hace ahora Barack Obama, pero todos están obligados a cumplir con lo que les imponen”.
La lucha por la independencia
Según Al Assad, su gobierno “siempre intentó construir buenas relaciones con Occidente, pero el problema es que éste no acepta a ningún país independiente.
“Es lo que ocurre con Cuba también, ustedes los conocen muy bien, y saben de lo que estoy hablando, porque han sufrido más que cualquier otro país los intentos de Estados Unidos, y han tenido éxito en hacer frente a todos sus planes durante más de 50 años, solo porque su gobierno representa al pueblo cubano.
“Con respecto a Siria, podemos decir que está pagando el precio de su independencia, porque en ningún momento hemos realizado acción directa alguna contraria a los intereses de Estados Unidos, Francia o Reino Unido”, concluyó el mandatario.
Al Assad nació el 11 de septiembre de 1965, se graduó de Medicina en la Universidad de Damasco en 1988, hizo estudios de posgrado en Londres, donde se especializó en Oftalmología.
En 2000 asumió la presidencia de Siria, al suceder a su padre Hafez Al Assad, quien estuvo en el cargo hasta su fallecimiento. Bashar al Assad fue relegido en los comicios generales de 2007 y 2014.







