Jorge Torres

Juan Mario Solís Delgadillo, investigador de la Facultad de Derecho de la UASLP, experto en temas de seguridad, aseveró que el Ejército no debió salir nunca de los cuarteles militares y prueba de ello es la violencia que se vive y los miles de muertos desde que en 2006 el entonces presidente, Felipe Calderón, decidió sacar a los militares de sus cuarteles para declarar una guerra al crimen organizado, lo que, dijo, no tenía ningún tipo de sentido.

“El balance es malo, en ningún momento el que el Ejercito esté en las calles puede traer resultados positivos, la evidencia así lo dice, desde que el Ejército salió a las calles se ha incrementado la violencia, estamos en una situación muy triste, el papel del Ejército en las calles ha traído más sombras que luces”, puntualizó.

Consideró que a veces se nos olvidan las funciones para lo que fueron creadas las instituciones, y las fuerzas armadas en su conjunto tienen una función muy distinta a aquellas tareas de la seguridad pública que están en manos de otras instituciones públicas, que son las policías, pero Calderón apeló a las fuerzas armadas pensando que estas en su conjunto pudieran suplir o enmendar las cosas que las policías no habían podido realizar por no estar suficientemente preparadas o porque están cooptadas y corrompidas, pero la realidad es que han traído más violencia.

Destacó que lo que acaba de declarar el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, sobre que la milicia regrese a los cuarteles militares, no es algo nuevo, pues no es un secreto que las fuerzas armadas han declarado a lo largo de los años que no están cómodos con las tareas de seguridad que realizan, por lo cual preferían regresar a sus tareas primordiales de defensa del territorio nacional y la soberanía del país.

 Criticó que “nosotros nos aferramos al Ejército pensando que es el último reducto de los valores y la moralidad de este país, pensamos que ellos iban a resolver los problemas, y eso es un error, en ningún lugar donde el Ejército ha entrado a suplir a las fuerzas policiacas ha habido mejores resultados, esa es una cuestión comprobada, hay casos de países de Centroamérica en donde el Ejército entró a labores de seguridad y la violencia no sólo no disminuyó, sino que, por el contrario, creció”.

Destacó que desde el Poder Legislativo ver o analizar en qué supuestos podría tenerse al Ejército en las calles es una situación que a nada va a llevar, pues sólo se le está dando vueltas al asunto, cuando lo que se debe hacer es claro: regresar a los militares a sus tareas de origen y prestar más atención al fortalecimiento de las policías: “las policías necesitan recursos para que las policías se conviertan en verdaderos cuerpos de seguridad”, concluyó.

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