Luis Ricardo Guerrero Romero

En el repelar, en el necio acto de auto vivificarse, otra ocasión más pero otro peligro menos. Uno no sabe muy bien qué puede suceder frente a controversias como traicionarse más de tres veces en un solo día y de modos inenarrables, solo los días, como solas las noches. Así de ese modo el ruido del corazón nada ayuda a controlar los bramidos que hace el alma. Si no fuese por esa sensación de frío, de nevada viva que se cultiva no sé en qué lugar de adentro de mí, seguiría firme en que esa tontera de alma no es más que un juego ingenuo para niños malcriados.

Aunque al ponerme a meditar ante y sobre aquello de cuentos y mitos, viene a mi mente aquella peculiar de: las ondinas, seres muy semejantes a las ninfas. La ondina enamoradísima de su gentil pareja pronunció sus votos; en donde cada aliento que diera éste mientras esté despierto simbolizaría el compromiso de amor y fidelidad hacia la ondina. Pero el joven amante un día cualquiera fue descubierto a causa de sus ronquidos con otra mujer, la ondina al verlo en los brazos de otra, lo maldijo con la desventura de respirar sólo si se mantuviese despierto, pues si llegara a dormirse se quedará sin aliento y moriría.

Ese relato mítico es la respuesta de lo que se conoce como el síndrome de ondina y que científicamente tiene su explicación en el: Síndrome de hipoventilación central congénita, el cual se entiende desde un roncar. Una respiración inadecuada puede ser causa de muerte, y aunque el alma no respira, un descontrol interno es un alma que ronca, un alma maldecida por ondina, que dictaminó: si tu ser interno no se mantiene despierto, si te duermes por dentro, perecerás.

Los anteriores renglones nos dicen del alma, del sentir humano, de actuar. Asimismo, nos avisan de la salud respiratoria y su relación con un mito basado en el desamor, pero ahora es el turno de leer el por qué de esta palabra en nuestro léxico. Así tenemos que, la palabra roncar es herencia del griego antiguo, y fue a partir de: ρογκνος [ronkos] ronquido; del verbo ρεγκνοω [renkoo] roncar; como llegó a nosotros este ruidoso verbo tan incómodo para quien intenta a un costado descansar. El roncar no es más que hacer ruido tosco con el resuello cuando se duerme, ese fuerte sonido no tiene una forma, es todo estruendo, esa amorfa sinfonía ejecutada por el sistema respiratorio es definitivamente una incomodidad que surge desde dentro, como súbitamente se vive en el alma desde dentro la incomodidad del que se encuentra extraviado.

Reloj Actual - Hora Centro de México