Ana Mónica Rodríguez

A ocho años de su fundación, el Centro Cultural El Hormiguero festeja su permanencia y apertura a nuevas audiencias, el trabajo en espacios públicos y el encuentro con comunidades que difícilmente tienen acceso cotidiano a las artes escénicas.

“Cada año nos gusta celebrar en grande haciendo teatro y reinventándonos, así como buscando nuevas formas de conectar con los públicos y comunidades con las que trabajamos”, explicó Marco Pacheco, director general de El Hormiguero.

A ocho años de su fundación, dijo Pacheco, “este espacio, como todo el gremio teatral y artístico en el país, ha tenido altibajos; ha habido momentos de bonanza, así como otros de resistencia. Estos años han sido un vaivén; se habla poco del trabajo y de la estructura organizativa que hemos implementado en los procesos internos del centro cultural, pero es necesario para el desarrollo de cualquier espacio independiente”.

En este contexto, el recinto prepara una abundante programación que incluye el octavo Festival de Creación Hormiga, que se realizará del 8 al 14 de noviembre en Acapulco y Coyuca de Benítez, Guerrero. “Este encuentro reunirá durante siete días a artistas, jóvenes, instituciones, escuelas y comunidades mediante funciones, intervenciones y procesos formativos; sacar el teatro de sus espacios habituales busca normalizar las artes escénicas como parte de la vida cotidiana, sobre todo en públicos que pocas veces tienen acceso a estas propuestas”, agregó el director.

En esta edición participarán México, Cuba y Colombia; Teatro El Portazo, de Cuba, y el Club de Teatro Experimental La Mama, de Bogotá, se integran a las redes impulsadas por El Hormiguero.

El festival está dividido en tres áreas: Grandes espectáculos, Rutas hormiga y Larvario, “residencia artística donde las compañías internacionales y mexicanas harán un proceso de creación, exploración y experimentación escénica sobre las artes vivas, y el resultado de este diálogo se presentará en la clausura en Río de Coyuca”.

La celebración comenzará antes, con el restreno de Kokol, escrita y dirigida por Marco Pacheco, “musical de clown que combina movimiento, música, marionetas, manipulación de objetos y escenotecnia para contar la historia de Mateo, un niño de Coyuca de Benítez que emprende un viaje de descubrimiento y libertad a través de su papalote”. Este montaje tendrá funciones hoy y los días 3, 10 y 17 de octubre a las 16 y 18 horas en el Centro Cultural El Hormiguero.

Para este espacio, el impacto no termina cuando concluye un espectáculo. “El concepto impacta también en sus procesos formativos y de profesionalización, con programas como Larvas Creativas e Inserta, así como en talleres y mentorías para jóvenes creadores”.

El teatro con impacto “es aquel que beneficia o permea de manera positiva la vida de las personas a las que sirve”, aseguró Pacheco.

El octavo aniversario se da en un momento decisivo para la sostenibilidad del proyecto debido a que “la responsabilidad de un espacio cultural independiente no consiste sólo en permanecer abierto, sino en generar condiciones de desarrollo profesional, económico y humano para las personas que trabajan y crean en él”.

Con Kokol, Rutas Hormiga, Larvario, el octavo Festival de Creación Hormiga y el estreno de Guiño, El Hormiguero “celebra ocho años reafirmando una idea que se relaciona con todo su trabajo: las artes vivas pueden salir de los recintos, cruzar fronteras y convertirse en un espacio de encuentro, reflexión y convivencia comunitaria”, concluyó el director del recinto.

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