Eirinet Gómez

En cuanto los trombones rompieron el silencio expectante del público, una ronda de personas se organizó espontánea debajo del escenario. Hombros y caderas ondulantes comenzaron a marcar el ritmo.

Era el jazz de Nueva Orleans el que había llegado al Bosque de Chapultepec de la mano de la World Street Brass Band, que reúne a músicos vinculados con algunas de las bandas más representativas de esa ciudad estadunidense.

Al principio eran apenas una docena de personas, pero conforme la trompeta y el saxofón desplegaron sus solos en escena, se sumaron mujeres de cabello rizado que llegaban desde las áreas verdes del bosque.

En medio del concierto, una petición conocida surgió del grupo de personas que permanecía en sus asientos: “¡La Chona, la Chona!, ¡La Chona, la Chona!”. La consigna se propagó rápidamente entre el público debajo de la carpa ubicada a un costado del Altar a la Patria del Bosque de Chapultepec, y se convirtió en una exigencia.

Desde el escenario, los integrantes del grupo de jazz World Street Brass Band observaban con asombro la insistente petición del público. Pero decidieron interpretar dos piezas más con mucho swing.

“Viva México”, gritó en algún momento uno de los trombonistas.

Mientras el diálogo entre instrumentos de viento y una fuerte base rítmica continuaba en el escenario, la gente no dejaba de acercarse a la carpa. Llegaban parejas, mamás con niños en brazos y jovencitas con pantalones cargo.

Pero la petición de la Chona quedó pendiente para el final del espectáculo, cuando el grupo versionó dos canciones que fueron directas al corazón de los mexicanos: El Rey, de José Alfredo Jiménez, y Cielito lindo, de Quirino Mendoza.

Fue entonces cuando aquellos que permanecían sentados se pusieron de pie y se unieron a la ronda que bailaba desde las primeras canciones.

El pasillo que se formó entre los bloques de sillas frente al escenario se convirtió en una pequeña pasarela para el carnaval de jazz con personas disfrazadas de Mariposas Monarcas, calaveras y catrinas en zancos.

Entre los más de 300 asistentes, destacó Amalia Cristina Suárez Contreras, mexiquense de 80 años de edad, quien siguió el ritmo junto a una calavera con traje estampado de pelotas de fútbol.

“Vine porque ya no lo voy a volver a ver”, dijo.

Con esta celebración colectiva, World Street Brass Band clausuró las actividades artísticas de Aldea Global 2026, un festival gratuito instalado en la Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec, para celebrar la diversidad cultural de 48 países durante la Copa Mundial.

Reloj Actual - Hora Centro de México