Aldo Anfossi, corresponsal
Santiago. El arancel de 12.5 por ciento que el gobierno estadunidense aplicó a ciertas exportaciones chilenas a ese mercado, desató aquí expresiones de desprecio por parte de empresarios, parlamentarios y funcionarios oficiales, en contra de dos organizaciones no gubernamentales (ONGs) a las que se responsabiliza de promover aquello, tildándolas incluso de “antipatriotas”.
“Realmente lo encuentro una deslealtad y una falta de patriotismo con el país tremendo y un desconocimiento de todos los de los procesos productivos agrícolas, y de la salmonicultura”, afirmó el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker.
Agregó que “en una agricultura tan moderna como la nuestra, que ONGs locales no lo reconozcan, es una falta de respeto, un desconocimiento total”, y según él, “acá hay algo distinto detrás, hay una ideología que nos duele mucho”.
Mientras que la presidenta del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, acusó que “es muy fácil mezclar temas y generar desinformación que lamentablemente daña muy fuerte la imagen del país”, y que las ONGs “solamente generaron daño”, que el propósito “ha sido mentir” para desprestigiar a esa industria.
Se trata de las fundaciones Libera y Ecoceanos, cuyos líderes expusieron ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), en el marco de una investigación acerca de eventual trabajo infantil en sectores productivos.
La sobretasa excluye al cobre, la mayor exportación local hacia Estados Unidos, pero afecta al salmón -el segundo más enviado-, la fruta, el vino y derivados de la madera.
Pese a ello, de aproximadamente mil 500 bienes exportados por Chile, un 53.5 por ciento quedó excluido y continuará ingresando con arancel cero, en virtud de un tratado de libre comercio bilateral.
En 2025, las exportaciones nacionales a Estados Unidos sumaron 17.741 millones de dólares, de los cuales 9.412 millones fue minería.
La presidenta de la Fundación Libera, Carolina Rudnick, negó que pidiesen aplicar aranceles a Chile, pero sí insistió en que aquí existe trabajo forzoso infantil.
“Me imagino que debe haber impresionado a muchos conocer que esto existe en Chile. Estremece, nos impacta a todos y es difícil de creer. Hablar de trabajo forzado o esclavitud moderna es hablar de cosas pesadas, monolíticas. Pero está ocurriendo”, dijo en una carta.
Agrega que “como consta en las actas de las audiencias ante el USTR, mi fundación y Ecoceanos, solicitamos que no se aplicaran aranceles a Chile y que se reemplazara dicha decisión por un plan de siete medidas estructurales, que permitieran no solo abordar las exigencias de EU. —la prohibición de importación de bienes hechos con trabajo forzoso—, sino reforzar el sistema de prevención y combate del trabajo forzoso en Chile, que no es otra cosa que la imposición de condiciones laborales ilícitas a través de violencia, intimidación, engaño, abuso de poder o de vulnerabilidad del trabajador, y retenerlo en esa condición bajo algún tipo de coacción”.
En agosto, una delegación estadunidense llegará a Santiago para negociar eximir algunas exportaciones chilenas, informó el Gobierno.
Washington anunció aranceles de entre el 10 y el12.5 por ciento a las importaciones procedentes de 60 economías que en conjunto representan el 99 por ciento de sus adquisiciones.
Lo justificó en una investigación sobre “esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso”.
Además de Chile, la medida también afecta a Brasil, México, India, Japón y la Unión Europea (UE).







