Alia Lira Hartmann
Al término de la presentación de En el camino, el público que llenaba hasta el último asiento de la Sala Darsena en el Festival de cine de Venecia se volcó en aplausos para el director David Pablos y los protagonistas Victor Pietro Simental y Oswaldo Sánchez Valenzuela quienes entre lágrimas, se fundieron en un conmovedor y largo abrazo. Las cámaras de decenas de celulares captaban este emotivo momento.
David Pablos presenta en el Festival Internacional de Cine de Venecia su cuarto largometraje de ficción. En el camino compite en la prestigiosa sección Orizzonti, dedicada a obras vanguardistas; la cinta mexicana también aspira al premio especial Queer Lion que da reconocimiento a narrativas del colectivo LGBT+ .
Un mundo de los traileros se hace visible
La originalidad de la propuesta de Pablos es un entorno relativamente poco explorado en el cine, el universo de los traileros, en este caso mexicanos. El tráiler se convierte para estos choferes en casa y prisión a un mismo tiempo, las largas horas de manejo crean una especie de simbiosis entre el chofer y su tráiler. Es un mundo regido por normas internas que solo el trailero conoce y decide o no respetar. Sin embargo, el muchas veces extenuante trabajo trae consigo largas horas de soledad, el peligro inminente de caer en adicciones para completar larguísimas jornadas y la violencia como un factor siempre amenazante en la carretera.
En el camino narra la historia de Veneno, (Victor Pietro Simental) un joven que vagabundea vendiendo también cocaína y que frecuenta restaurantes y refugios para camioneros en Chihuahua y Ciudad Juárez; de cuando en cuando mantiene encuentros sexuales con traileros.
En la búsqueda de transporte, conoce a Muñeco (Osvaldo Sánchez) un conductor ya experimentado y un tanto curtido por el alcohol y las drogas que sin embargo, mantiene siempre el anhelo de volver a casa a ocuparse de su mujer y sus hijos; pronto se embarcan en un viaje donde la intimidad surge en medio de la hipermasculinidad, pero también evoca peligros ocultos y la sombra del pasado de Veneno que el director deja entrever con algunos destellos de carácter un tanto surrealista.
La tensión que mantiene el espectador ante este enigma, se resuelve bajo la relación de confianza mutua que establecen Veneno y Muñeco, la relación de los protagonistas se sostiene ante todo por la solidaridad y el sostén emocional que encuentran uno con el otro más allá del contenido erótico del filme.
Los paisajes, los llanos desolados de Ciudad Juárez por donde transita el tráiler de Muñeco, son una especie de metáfora de la desolación emocional.
Pablos comentó para La Jornada al final de la proyección; yo insistí mucho en que filmaramos en el norte del país, en esa zona desértica del norte de México, para mi los paisajes son un personaje más.
La cinta ha sido clasificada como un híbrido entre road movie, thriller y drama romántico que de manera inteligente explora aspectos de masculinidad, solidaridad, apego, desolación, deseos reprimidos con una estética que podría parecer cruda pero al mismo tiempo conmovedora.
El talento probado de David Pablos y la producción de Ina Payán
El mexicano David Pablos (1983) es un talentoso cineasta cuyo trabajo ha sido difundido y reconocido en diferentes festivales del mundo; en 2013 participó en el festival de Venecia con La vida después; en 2015 participó en Cannes con Las Elegidas. Su trabajo ha recibido innumerables nominaciones a los premios Ariel en México donde también ha sido premiado. Es miembro del sistema nacional de creadores.
La producción está a cargo de Animal de Luz Films con Inna Payán, Luis Salinas, Diego Luna con La corriente del Golfo, y Enrique Nava con The Maestros.
Inna Payán por su parte comentó que conociendo el trabajo de David Pablos y su cinematografía, decidió apoyar un proyecto como En el Camino por arriesgado que pueda parecer por los preconceptos que en México existen sobre el amor.





