Andrea Becerril y Jared Laureles
El senador, Enrique Inzunza, anunció hoy su decisión de dejar el grupo parlamentario de Morena, “ para ejercer el cargo “ de manera independiente” y conforme a la rectitud de sus deberes” y “para no dar elementos a la derecha conservadora” de cuestionar al movimiento “que representa lo mejor del pueblo de México”.
En un escrito, dirigido al coordinador de Morena, Ignacio Mier, fechada hoy en Culiacán, resaltó que los últimos cuatro meses ha sido objeto de “una feroz campaña de calumnias y diatribas, luego de que una oficina del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, difundiera, sin aportar hasta el día de hoy, una sola prueba, un instrumento de lawfare, con imputaciones falsas, dolosas y carentes de todo sustento”.
Ello, sostuvo, a partir de que desde la tribuna del Senado encabezó la denuncia “del escándalo de violación a la soberanía y la seguridad nacional de nuestro país, por la injerencia de agentes de la CIA en contubernio con autoridades del estado de Chihuahua, en especial, de la gobernadora, María Eugenia Campos Galván”.
Exigió, sostuvo, “responsabilidades de las personas participantes, nacionales y extranjeras, en esa grave vulneración de nuestro orden constitución.
Recalca luego: “no se precisa mucha perspicacia para saber que es otro, alguien que posee el mayor liderazgo moral y político de la nación, el objetivo final de esta embestida. Sería una cobardía y un error, consentirlo o permitirlo. Es preferible, como decía Altamirano, vivir o morir entre las fieras, que inclinar la frente ante los tiranos y dar un abrazo a los traidores”.
Insistió en que es abogado de sí mismo. “Ejerzo mi propia defensa amparado en mi probidad profesional y mi honestidad personal. Por ello, no daré elementos a la derecha conservadora ni a nadie, para que se pretenda cuestionar un movimiento de transformación que representa las causas de los más humildes y laboriosos, lo mejor del gran pueblo de México”.
En la carta a Mier resalta que, sin acudir a “la herejía“ de compararse con el prócer Benito Juárez, el benemérito advierte que durante la intervención francesa, “si la derecha embustera, entreguista y farsante de entonces acometía con todo tipo de calumnias a un hombre de esas prendas morales, llegando en determinadas circunstancias, a mellar con sus insidias la brillantez de su honor y su prístino afán de servir sólo a la causa de los derechos y la dignidad del pueblo mexicano, nadie que no sea un gigante como el indígena de San Pablo Guelatao puede salir indemne de sus ataques. Es la vieja estrategia de la calumnia cuando no mancha, tizna”.
Resaltó que lo si las y los sinaloenses lo eligieron mediante su voto, “tiene la responsabilidad de representarlos en el Senado, y ha asumido esa encomienda conforme a las normas que han regido su conducta en el ejercicio de los distintos cargos que ha desempeñado”.
Justificó además que la determinación, es “defensa de su honor,” luego de la presión política generada contra él.
Citó al jurista José María Iglesias y su máxima de que “sobre la Constitución, nada; sobre la Constitución, nadie”, para argumentar que la política debe someterse al marco constitucional y no al contrario.
El senador afirmó que los principios y deberes derivados de la Constitución son de “irrecusable cumplimiento” y reivindicó su formación jurídica, así como su actuación pública basada, dijo, en la “seriedad, integridad y compromiso indeclinable” con la Constitución y la ley.
Mencionó también una frase de Ignacio Luis Vallarta y a referencias a los liberales de la Reforma para reivindicar la defensa de la soberanía nacional frente a lo que consideró injerencias externas. Al final del escrito comunica formalmente su decisión libre y personal de dejar la bancada guinda.
“Por estricta convicción personal, he tomado la decisión de separarme del grupo parlamentario de MORENA, para ejercer mi cargo de Senador de la República de manera independiente y conforme a la rectitud de mis deberes”.





