Juan Pablo Duch
Atacados por drones, tanto aéreos como navales, graves incidentes tuvieron lugar este martes en el mar Negro: un buque granelero se hundió y otro logró apagar un incendio en la zona económica exclusiva de Bulgaria, mientras un petrolero quedó envuelto en llamas frente a la costa cerca del puerto ruso de Sochi.
En el primer caso Kiev responsabiliza a Rusia, igual que hizo respecto a una embarcación atacada el lunes cerca de Rumania cuya carga era maíz, y en el segundo, Moscú culpa a Ucrania, en lo que los especialistas empiezan a llamar “nueva normalidad” de una guerra de desgaste que sólo busca causar el mayor daño posible al rival.
Trascendió que el granelero Alfa Watan, con bandera de Togo, en realidad perteneciente a una empresa turca, se hundió, después de una fuerte explosión, a unos 110 kilómetros de la cosa búlgara cuando se dirigía al puerto de Sulina, el punto más oriental de Rumania, donde recogería un cargamento de trigo.
No fue posible rescatar a su tripulación, a diferencia de la del Able, con bandera de Palau, impactado por un dron a 9 kilómetros de distancia: los guardacostas búlgaros pudieron salvar a 11 ciudadanos de Turquía y siete de India.
Dimitri Plishkin, alcalde del territorio federal Sirius (distrito urbano con estatus especial) cerca de Sochi, confirmó la noche de este martes que “un petrolero se incendió en el mar Negro” y pidió “a los habitantes del territorio federal en la medida de lo posible no salir a la calle y, de preferencia, no abrir las ventanas”, al tiempo que las redes sociales se llenaron de videos y fotos del monumental fuego que consumía el petrolero.
El funcionario no identificó el buque cisterna, lo cual hace pensar a los canales independientes de noticias en Telegram que se trata de una embarcación que utiliza Rusia para exportar sus hidrocarburos eludiendo las sanciones internacionales. Algunos sostienen que el barco atacado es el AFRAMAX RIO, con bandera de Liberia.
Todo lo que pasa en el conflicto armado entre Rusia y Ucrania se presenta como respuesta a una acción anterior del enemigo. Así, desde el fin de semana anterior Rusia empezó a bombardear con misiles los ocho puentes de Kiev, ciudad que cruza el río Dniéper, dañando el domingo uno de los más grandes, el puente del Norte, justo el día que visitó de sorpresa la capital ucrania el canciller federal de Alemania, Friedrich Merz.
Ucrania contestó estableciendo un nuevo récord de drones y misiles de crucero lanzados en un día: la madrugada de este martes la defensa antiaérea rusa derribó mil 750 aparatos aéreos no tripulados y 17 misiles Flamingo, 679 drones iban dirigidos hacia Moscú, según su alcalde Serguei Sobianin.
De acuerdo con los numerosos testimonios gráficos en redes, hubo destrucciones en edificios de varios distritos de la región adyacente a la capital y circulan imágenes de un fuerte incendio en uno de los más importantes depósitos de combustible de la región de Moscú, conocido como base petrolera Volodarskaya, impactado por proyectiles ucranios.
En ese contexto de violencia recíproca, Rusia atacó los graneleros en Bulgaria y Ucrania, el petrolero frente a Sochi.







