Armando G. Tejeda

La izquierda en España está revuelta y en proceso de transformación o “regeneración”. El último movimiento en este camino fue la decisión de Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del gobierno español y líder de la coalición Sumar, de no presentarse a las elecciones generales del 2027 y por tanto a no seguir siendo la cabeza visible de lo que se denomina la “izquierda confederal” o las fuerzas a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Ese espacio político, que en el mejor de los casos podría suponer hasta un 20 por ciento del electorado, se encuentra en estos momentos en uno de sus peores momentos, con índices de votos por debajo del 10 por ciento, según las encuestas, y cosechando derrotas históricas en los últimos comicios autonómicos de Extremadura y Aragón.

La izquierda española está fragmentada, quizá más que nunca. A pesar de que sus enfrentamientos orgánicos y guerras intestinas son lo habitual desde hace décadas, el panorama actual es preocupante, al menos para los partidos políticos que forman parte de ese espectro ideológico. Son hasta 14 partidos políticos, sí, todos de izquierda, pero cada uno con un discurso singular, ya sea por su carácter regionalista o hasta independentistas, por su doctrina económica o por su forma de entender o denostar el actual modelo político del país, una monarquía parlamentaria que nació de la transición a la democracia después de la muerte del dictador Francisco Franco.

El primer partido en intentar amalgamar esa diversidad ideológica fue Izquierda Unida (IU), que años después, en el 2016, fue absorbida por Podemos, la entonces fuerza en auge de la izquierda que se desvaneció en pocos años hasta convertirse en lo que es actualmente, una fuerza residual. A Podemos la sustituyó Sumar, precisamente bajo el liderazgo de Yolanda Díaz, que obtuvo unos resultados suficientes para que el socialista Pedro Sánchez pudiera reelegirse como presidente del gobierno en el 2023. Pero ahora, sólo tres años después de esos comicios, se vuelve a abrir la interrogante de la recomposición del “espacio”.

En una carta abierta a la militancia, Díaz explicó que “siempre tuve muchas reticencias ante la idea de ser candidata. La política es dura, especialmente para las mujeres, pero no me arrepiento de haber dado el paso. Miro atrás y estoy orgullosa de todo lo que hemos conseguido de forma colectiva y trabajando siempre para mejorar la vida de la gente. Voy a seguir haciéndolo, pero hoy quiero anunciaros que no seré candidata a las próximas elecciones generales de 2027. Es una decisión muy meditada y que he comunicado a mis seres queridos, al conjunto de mi espacio político y al presidente del Gobierno”.

A partir de ahora se abre la guerra por su sucesión y por decidir que formación será la nueva líder de la “izquierda confederal”, si Sumar, Más Madrid, Compromís, En Comú Podem o, incluso, Podemos con el nuevo liderazgo de Irene Montero, eurodiputada y ex ministra de Igualdad.

Nueva denuncia contra Íñigo Errejón

El anuncio de Yolanda Díaz coincidió con una nueva denuncia de abuso sexual contra el que fuera su mano derecha y uno de los fundadores de Sumar y en su día de Podemos, Íñigo Errejón, que decidió alejarse de la política después de reconocer en una carta abierta numerosos errores en su comportamiento. Después de la denuncia de la presentadora de televisión Elisa Mouliaá, ahora hay otra más, en este caso de una conocida actriz que prefirió mantener el anonimato, pero que ya presentó la querella.

Según la presunta víctima, el político español la penetró “vaginalmente por la fuerza sin su consentimiento y sin preservativo”. En su relato, según su abogado defensor, “Errejón manifestó su intención de mantener relaciones sexuales. Yo le indiqué que no deseaba mantener relaciones sin preservativo, a lo que inicialmente él respondió que no habría penetración. No obstante, de manera sorpresiva y violenta, me sujetó por el cuello, me colocó de espaldas y me penetró vaginalmente por la fuerza, sin mi consentimiento y pese a que grité reiteradamente que cesara. La penetración se prolongó durante varios minutos hasta que finalmente paró. Yo le dije que no quería mantener relaciones”.

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