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Batman de La Plata inyecta risas contra el dolor a niños enfermos

Cambia el ánimo de los chicos, celebra Celia Quiroz, madre de Pablo Valdez (en la imagen), de siete años, quien padece una infección que le impide caminar. Foto Afp

Afp

La Plata. Abundante fantasía, ansias de solidaridad y un pacto de anonimato inquebrantable. Un Batman argentino ha hecho del hospital de niños de La Plata blanco de risas contra el dolor y fuente de donaciones de aquello que falta en el sector público.

Me siento muy conectado con mi espíritu de niño y con la solidaridad. Sobre todo en una Ciudad Gótica como Argentina, explicó en su baticueva Bruno Díaz, el enmascarado de La Plata –ciudad a 60 kilómetros al sur de Buenos Aires–, donde vive, trabaja y actúa aferrado al incógnito con el nombre de fantasía del personaje.

De pies a cabeza es Batman. Sólo revela que es docente, cumple labores administrativas de lunes a viernes, está casado y tiene tres hijos, aún chiquitos; cuando me ven de Batman creo que se asustan un poco, agrega.

Pero no puedo decir más, quiero preservar mi identidad, dice con voz grave. Antes, su madre acomodó la capa y cada broche del traje del hombre murciélago.

Cada viernes sale en su batimóvil

Desde hace cuatro años, cada viernes sube raudo a su batimóvil, un Renault Fluence negro con líneas amarillas y alas. El logo del superhéroe está en neumáticos, volante, luces exteriores y posapies. Todavía es del banco, me queda una cuota, aclara en la cochera de la casa donde lo esconde de curiosos cual joya mágica.

Enciende el motor y suena la música de Batman inicia (2005), la primera de la trilogía del director Christopher Nolan. ¡Santa aventura!, diría el personaje creado en 1939 y popularizado en una serie de televisión entre 1966 y 1968.

Al ritmo de notas dramáticas acelera a 110 kilómetros por hora en las estrechas calles de un barrio de clase trabajadora. Estaciona en el hospital de niños Sor María Ludovica, de La Plata, centro de salud pública de alta complejidad, y desciende cargado de dibujos y golosinas.

El Batman solidario fue visto de civil, por primera y única vez, por dos monjas del hospital la mañana del 2 de abril de 2013, cuando pidió permiso para visitar a los enfermos.

Esa noche La Plata sufriría una catástrofe natural: un aguacero inundó la mitad de la ciudad, dejando cerca de 90 muertos, cientos de damnificados y daños millonarios.

Se estrenó en su personaje con un traje de neopreno, capa y botas de nieve.

Sin saberlo, se iniciaba en esta labor pocos años después de que un alter ego en Estados Unidos, Lenny Robinson, se hiciera popular entre los niños por también visitarlos en el hospital vestido de Batman. Murió en 2015 en un accidente en su batimóvil.

Son muchos motivos por los que elegí a Batman, características personales que tienen que ver con lo solidario, con creer que sin justicia nada puede funcionar bien, explicó.

En el hospital lo reciben con risas.

Cambia el ánimo de los chicos que están mal, celebra Celia Quiroz, madre de Pablo Valdez, quien con siete años y un Batman en su pijama está hospitalizado por una infección que le impide caminar.

Otra familia

La hermana Adriana, cómplice del juego, ajusta la capa al superhéroe antes de pasar a otra sala con niños más delicados.

Coloca un cubrebocas sobre la máscara y visita a Florencia, la hija de 16 años de Erica Agüero. Ella medio se prende, es divertido, afirma esta madre que, por una fibrosis quística de su pequeña, forma parte de la familia del hospital en un área donde las enfermeras sollozan por el efecto positivo del enmascarado.

Pero, ¿dónde está Robin? La función de Robin la cumplen un montón de personas, anticipa. Es un círculo íntimo de familiares y amigos que cumplen esa función de contenerme. Tengo la bendición de contar con gente muy valiosa y desinteresada, dice.

Se persigna en la capilla del hospital antes de entrar en acción. Tengo el poder de cambiar, aunque sea por un instante, esos momentos tristes, afirma.

Dos veces al año organiza un batiencuentro solidario. En el más reciente, en mayo pasado, juntamos para donar 25 televisiones LCD de 32 pulgadas, contó. También sirvió para reponer termómetros y otros insumos. ¿Se sacaría la máscara para ser político? Miento si digo que no lo he pensado, admite. ¡Recórcholis! ¿Podría Batman presidir Argentina? Por ahora este es mi lugar y espero un día que mi hijo siga mis pasos, cerró el superhéroe de La Plata.