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Las cercas fronterizas reflejan el miedo a la vida, asevera Pau Ortiz

En los fotogramas del documental aparece Rocío, hija de una hondureña encarcelada injustamente en México durante su camino a Estados Unidos

Mariana Domínguez Batis

Soy un independentista que busca integrar y no formar muros, aseguró el director y editor catalán Pau Ortiz, cuyo objetivo profesional y vital se centra en hacer proyectos con minorías en riesgo de exclusión social, como el documental Al otro lado del muro, que se estrenará el 27 de octubre en la Cineteca Nacional.

La cinta da voz y rostro al fenómeno de la migración centroamericana, con la historia de una familia de indocumentados que llegó de Honduras a México con la ilusión de avanzar hacia Estados Unidos. En el trayecto, en Palenque, Chiapas, la madre fue encarcelada, sin pruebas, en abril de 2013, lo que orilló a sus hijos Alejandro, de 18 años, y Rocío, de 13, a cuidar de sus dos hermanos menores.

El también sicólogo catalán explora en el largometraje la idea del muro, que no sólo se refiere al de la frontera de México con Estados Unidos, sino al imaginario entre el primero y Centroamérica, así como a los emocionales que se levantan cada día, que son los miedos que le tenemos a la vida y a aquello que nos es extraño.

Derribar obstáculos

La cinta méxico-española contribuyó a tumbar algunos obstáculos, afirmó el director en entrevista telefónica con La Jornada, ya que ayudó a que la barrera entre ambos hermanos no se hiciera más alta y ahora es fuente de inspiración para otros. Yo creo que acercar a quienes, como ellos, que no tienen recursos económicos, hace bajar un poco los muros de otras personas, comentó Ortiz, cuya labor cinematográfica se enfoca en el lado humano de los personajes y busca un cambio social.

Después de dirigir 13 maneras de quedarse solo, serie sin mucha esperanza, Ortiz llegó a México, donde encontró personas con mucha fuerza y esperanza en medio de situaciones difíciles. Fue en el Colectivo Cereza –que ayuda a mujeres presas con sus casos y reinserción posterior–, donde conoció a los Rico, una familia “fuerte y muy unida, con vínculos complejos y maduros que funcionan como red de salvavidas ante la adversidad.

Para toda crisis, siempre hay una solución, dijo a este diario Rocío, quien a sus 13 años tomó el papel de madre con sus hermanos, cuando la real fue encarcelada. Yo sólo quiero decir a las personas que viven lo mismo que yo que tomen fuerza y valor, porque la vida no es fácil y lo sabemos, pero si uno no se rinde, se pueden superar los tragos amargos, reflexiona quien ahora se esfuerza por ser veterinaria.

Para Alejandro, que a los 18 años salió sin papeles a buscar trabajo en Chiapas, para sostener a sus hermanos, mi familia es lo más importante que tengo; es el motor para impulsar mis ideas y sueños. Después de que su madre salió de la cárcel por falta de pruebas, tras dos años y cuatro meses, el hermano mayor abandonó ya la idea de llegar a Estados Unidos. Hoy, a sus 21 años tiene un taller de servicio técnico a celulares y computadoras.

Al otro lado del muro ha tenido una muy buena respuesta desde su estreno mundial en el Festival de Málaga, donde en marzo pasado ganó mención especial del jurado. Desde entonces, obtuvo el premio a mejor largometraje documental internacional en Hotdocs, el de mejor documental iberoamericano en DOCS Barcelona y ha sido seleccionado en otros 16 encuentros de cine internacionales, entre ellos Ambulante y MIC Género en México.

Al referirse a la crisis que se vive en Cataluña, Pau Ortiz señaló que los muros que se están construyendo entre el gobierno español y el regional cada vez son más altos y sólo van a generar más odio a largo plazo. Sin embargo, creo que los independentistas catalanes pacíficos, muy decididos y que piden las cosas con mucha dignidad, al final tienen las de ganar, al igual que los protagonistas de nuestro documental, concluyó.