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Washington. Aunque el presidente Donald Trump aleja al gobierno federal de Estados Unidos de la lucha contra el cambio climático, numerosos estados y condados, dirigidos incluso por republicanos, continúan haciendo grandes esfuerzos a favor de las energías renovables para reducir las emisiones de carbono.
Una treintena de estados fijaron normas que obligan a las compañías eléctricas a aumentar durante la próxima década la proporción de energías renovables para generar electricidad, en detrimento de las emisiones de carbono.
Diversos estados han elegido invertir masivamente en energías limpias, tanto bastiones demócratas tradicionales como California y Nueva York, que se han puesto a favor del cuidado del medio ambiente, como otros gobernados por los republicanos como Ohio, Illinois, Michigan, Texas y Iowa.
“Lo que más me sorprendió es ver cuantos gobernadores republicanos con el apoyo de demócratas apuestan al potencial desarrollo económico y de inversión abrazando las nuevas tecnologías”, dice Dick Munson, encargado de la promoción de energías renovables de la ONG estadunidense Environmental Defense Fund.
Munson destaca lo anterior a “pesar de que el gobierno de Trump se aparta y hasta trata de poner obstáculos”.
El gobernador republicano de Illinois, Bruce Rauner, firmó recientemente un proyecto de ley negociado con una legislatura de mayoría demócrata, que prevé más de 200 millones de dólares de inversión al año en energías renovables. Según Munson, “probablemente se trata de la ley más amplia del país para promover fuentes de energía limpia”.





