Una estudiante de primer semestre de la Facultad de Ciencias, en la carrera de Ingeniería en Nanotecnología y Energías Renovales de la UASLP, Kristal Esmeralda Enríquez Ramos, obtuvo el Premio Nacional de la Juventud 2018. En este sentido, la joven dijo sentirse muy satisfecha por el reconocimiento y destacó que sintió mucha emoción cuando desde el gobierno federal se le notificó de la noticia.
La joven llegó hace algunos meses a San Luis Potosí, desde Durango, para estudiar en la UASLP; ella, siempre amante de la Química, estudiaba en una preparatoria pública de aquel estado, y fue ahí donde, a través del impulso de sus maestros y padres, decidió salir de su casa para, primero, enfrentar un examen de admisión y, posteriormente, quedarse entre los más de siete mil 500 estudiantes que fueron admitidos en agosto pasado.
Esmeralda es hija única, de padres que muy apenas concluyeron la primaria; sostiene que el gusto por la química nació en secundaria y fue gracias a su trayectoria de esfuerzos, así como su incansable búsqueda de apoyo, que logró llegar a la Universidad y así ser reconocida como ejemplo para los jóvenes Mexicanos.
Su camino no ha sido fácil. Todo comenzó a sus 10 años, cuando formó parte del programa de atención a niños y jóvenes con actitud sobresaliente, en donde llevó clase con doctores y peritos de la materia, y a los 14 años, cuando cursó estas clases, le surgió una duda ¿Por qué en México no hay regulación para las presas de jale de cianuro? La joven se lo pregunta, pues apunta que a nivel internacional esta clase de presas son reguladas, señalando técnicas físicas y químicas para tratar las aguas, y solicitan que sean presas con poca profundidad, expandidas para que el sol las pueda degradar.
Asimismo, observó que en nuestro país se permite que las presas sean hechas a poca profundidad y cuando llegan las lluvias se desbordan y contaminan los ríos, impactando de manera severa nuestro ambiente, penetrando los acuíferos y las capas de la tierra, y provocando muchas enfermedades en poblados.
Por ello, a los 14 años, le surgió la idea de diseñar un robot que se encargara de llevar a cabo un muestreo de estas presas de jale de cianuro, que pudiera detectar las condiciones de cada infraestructura; con ese proyecto comenzó su travesía por la ciencia, la cual la llevó a toparse con muchas puertas cerradas, lo que le permitió conocer a un maestro en ingeniería que le enseñó a diseñar por computadora, lo cual le permitió realizar un barco que podía realizar las muestras a través de la asesoría de sus maestros de química.
La alumna participó con este proyecto a los 15 años en un Congreso Nacional de Química, organizado por la Sociedad Química de México.
Aseguró, además, que este premio no es una recompensa, sino un compromiso, ya que con ello demuestra que lo que uno se propone y quiere es posible a través del trabajo y del esfuerzo, y resaltó que siempre hay algo por hacer para encontrar soluciones, ya que actualmente en la sociedad escuchamos muchas quejas, sin embargo la escuela, el estudio, “nos guía a encontrar soluciones a todos los problemas que se nos presentan y nos permiten obtener alternativas de solución sobre todo cuando hablamos de la ciencia”.
Esmeralda considera a San Luis como la cuna de la ciencia, pues la facultad en la que estudia es una de las más antiguas del país, y le emocionó mucho sus planes de estudio, por ello quiso venir a la UASLP a continuar con sus sueños en temas de cálculo, en la química en física, y hoy se encuentra trabajando en un proyecto de jóvenes científicos, conocimiento con causa, en donde está feliz divulgando la ciencia en comunidades rurales, para que todos los niños y jóvenes sepan que, a través de la ciencia, pueden encontrar muchas soluciones a los problemas que enfrentan.





