Aldo Anfossi, corresponsal
Un paro nacional y manifestaciones en varias ciudades del país, convocado por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y el Colegio de Profesoras y Profesores, ocurrió el jueves aquí, en advertencia contra eventuales recortes en el gasto público destinado a la educación, en el presupuesto fiscal de 2027.
La protesta sucede cuando se anotan las peores cifras de desempleo desde 2021 y con la economía al borde de entrar en recesión. Ayer se conocía que en agosto el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) cayó 1 por ciento, el tercer mes consecutivo de contracción y el sexto de los primeros ocho meses de 2026 en caída.
Fue la mayor movilización contra el gobierno ultraderechista de José Antonio Kast, quien asumió en marzo y cuya aprobación va en declive, en torno al 30 por ciento, y con una desaprobación del 60 por ciento.
Kast, que ganó con 58 por ciento, encuentra ahora que el 38 por ciento de quienes lo respaldaron dicen estar arrepentidos.
La desilusión va por el incumplimiento de sus máximas de campaña: repotenciar la economía, acabar con una ola de violenta delincuencia y la expulsión de migrantes.
Nada de eso está cumpliéndose en la percepción ciudadana, más bien en economía las cosas van deteriorándose, al punto que desde el empresariado y de sectores de la derecha política, se pide una fuerte inversión en obra pública, para contener el desempleo y la desaceleración.
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Protesta por educación ocurre en medio de desempleo y desaceleración económica
En ese contexto, y bajo la consigna “¡Ni un peso menos para la educación!”, marcharon los estudiantes -según la Confech fueron 20 mil; la policía estimó que 6 mil-, mientras empleados públicos de la salud y el profesorado, paraban actividades.
Hubo incidentes y represión policial, sobre todo cuando los marchantes se enfrentaron a contramanifestantes, estudiantes derechistas que salieron de la sede central de la conservadora Universidad Católica, en el centro de la capital.
La policía, que lanzó gases lacrimógenos y chorros de agua a alta presión, que también tiene químicos irritantes, reportó 37 detenidos.
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Mientras que Laura Mlynarz, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) y vocera de la Confech, calificó como inaceptables los choques entre estudiantes y destacaba la masiva asistencia.
“Observamos cómo el Gobierno salió a reprobar la violencia ejercida por cierto sector de estudiantes en un episodio dentro de la movilización. Nosotros como Confech condenamos todas las situaciones de violencia ocurridas hoy”, declaró.
También denunció “el nivel de represión policial” que dejó a “miles de estudiantes y trabajadores gaseados, mojados frente a una movilización masiva y pacífica en su mayoría”.
El presidente del Magisterio, Mario Aguilar, relató que “veníamos marchando pacíficamente, ¡y Carabineros desata una represión brutal, salvaje, sin ningún sentido, absurda! Era una marcha autorizada por la delegación presidencial, pero nos tiraron gases, nos tienen asfixiados. ¡Esto es inusitado, simplemente brutalidad, fascismo puro!”, reclamó.







