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Estados Unidos impuso nuevas sanciones este jueves a los fabricantes automotrices más grandes de Irán, así como a empresas ferroviarias, con el objetivo de aumentar la presión económica contra Teherán en medio de la guerra.
“Los sectores ferroviario y automotriz representan algunas de las fuentes de ingresos y de capacidad logística más importantes que aún mantiene el régimen”, de acuerdo con un comunicado del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
“La medida de hoy golpea directamente las arterias críticas de las que Irán depende para sostener su economía y eludir las sanciones”, agregó.
Las sanciones incluyen a los dos mayores fabricantes de automóviles del país, Iran Khodro (IKCO) y SAIPA, que abastecen tanto al mercado interno como a socios comerciales regionales.
En total, las nuevas sanciones pesan sobre siete fabricantes de autos, y forman parte de la operación de Washington para ahogar la economía iraní y sus fuentes de ingresos. La fábrica de motocicletas Niroo Motor, la más grande de la república islámica, también está entre las sancionadas.







