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Albuquerque. La Corte Suprema de Estados Unidos aprobó un paquete de acuerdos diseñado para frenar el bombeo de aguas subterráneas a lo largo del río Bravo y garantizar que llegue suficiente agua desde Nuevo México hasta Texas, poniendo fin a una disputa de larga data sobre la gestión de este río, uno de los más largos de Norteamérica.

En una breve orden emitida el pasado martes, el máximo tribunal aceptó la recomendación de un perito judicial para seguir adelante con los acuerdos, propuestos inicialmente el año pasado por Nuevo México, Texas y Colorado.

El acuerdo contempla reducir el bombeo de aguas subterráneas a lo largo del río, cada vez más menguante, y retirarle derechos de agua a tierras agrícolas de irrigación en el sur de Nuevo México. Los estados presentaron la propuesta como una promesa de restablecer el orden en un complejo sistema de almacenamiento y reparto de agua entre dos vastos distritos de riego en el sur de Nuevo México y el oeste de Texas.

“Estamos muy entusiasmados de redirigir recursos de un litigio costoso y prolongado hacia soluciones sobre el terreno”, manifestó el miércoles Hanna Riseley-White, directora de la Comisión Interestatal de Vías Fluviales.

Esas soluciones incluirán desde programas de barbecho a largo plazo y una infraestructura de riego más eficiente hasta el desarrollo de nuevas fuentes de agua, tales como aprovechar suministros salobres o importar agua, además de mejorar la gestión de aguas pluviales para que se pueda captar y almacenar más escorrentía.

Investigadores han advertido que el uso insostenible del río Grande —el nombre que se le da en Estados Unidos, el cual nace en Colorado y se extiende hacia el sur hasta México— amenaza la seguridad hídrica de millones de personas que dependen de la cuenca binacional del río.

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