Reuters

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, trató de tranquilizar este miércoles a sus homólogos del sudeste asiático respecto al compromiso de Washington con la región indopacífica, asegurando que Washington defendería sus intereses y los de sus aliados y socios.

Hegseth, que participa en las reuniones de dos días de los ministros de Defensa de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiatico (Asean) y otros encuentros relacionados en Cebú, Filipinas, afirmó que Estados Unidos respaldaría ese compromiso con una cooperación práctica, que incluiría una mayor conciencia del ámbito marítimo, una mayor interoperabilidad y una mayor cooperación entre las marinas.

“No se trata de gestos simbólicos. Son demostraciones concretas de lo que hacen los socios serios”, afirmó. “Los socios serios entrenan juntos, aprenden juntos, planifican juntos y fomentan la confianza y la competencia necesarias para prevenir los conflictos”.

Hegseth visita la región en un momento en que los gobiernos del sudeste asiático y de la región asiática en general evalúan la capacidad de Washington para mantener su atención centrada en la región de Asia-Pacífico, mientras la guerra con Irán agota los recursos militares estadunidenses y genera presión política a nivel nacional.

El secretario de Guerra describió el enfoque de Estados Unidos como “firme, discreto y claro”, y dijo que sería “lo suficientemente firme como para disuadir la coacción y la agresión”, lo suficientemente discreto como para evitar “una escalada innecesaria o teatralidades públicas”, y lo suficientemente claro como para que tanto los amigos como los posibles adversarios comprendieran la posición de Washington.

“Defenderemos nuestros intereses y los de nuestros aliados y socios. Eso es, por definición, paz a través de la fuerza”, dijo Hegseth.

Hegseth también propuso desarrollar un marco de cooperación en materia de defensa entre Estados Unidos y la Asean para orientar las relaciones durante lo que, según él, serían “los próximos años, de importancia crítica”, ya que ambas partes conmemorarán el próximo año medio siglo de relaciones formales.

Economía asiáticas enfrentan impacto de la guerra con Irán

El sudeste asiático se enfrenta a los efectos de la guerra de Estados Unidos contra Irán, mientras que la tensión entre Filipinas y Pekín ha añadido otra fuente de fricción a un foro destinado a promover el diálogo y la cooperación práctica en materia de seguridad.

La guerra en Irán, que comenzó con los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, ha perturbado el transporte marítimo mundial y los mercados petroleros, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad del sudeste asiático ante las crisis de los combustibles importados y situando la seguridad energética en un lugar aún más destacado en la agenda de la Asean.

Greg Poling, director de la Iniciativa para la Transparencia Marítima en Asia, que sigue de cerca los acontecimientos en el mar de China Meridional, dijo que Hegseth tendría la oportunidad, en la reunión, de abordar aspectos relacionados con China, el mar de China Meridional y los compromisos de Washington con sus aliados por tratado.

El tema es crucial para Filipinas, un aliado de Estados Unidos por tratado cuyos lazos con Pekín se han deteriorado en medio de repetidos enfrentamientos en el disputado mar de China Meridional, las sanciones chinas y, más recientemente, la convocatoria del embajador chino.

China reclama casi la totalidad del mar de China Meridional, mientras que otros países del sudeste asiático, entre ellos Filipinas, Vietnam y Malasia, reclaman partes del mismo.

El agregado de Defensa de China en Filipinas asistirá a la reunión, según informó el martes su Ministerio de Defensa.

Días antes de la reunión, el ejército filipino dijo que había vigilado y seguido de cerca al grupo del portaaviones chino Liaoning mientras este atravesaba aguas frente a la costa sur de Filipinas en dirección al mar de Célebes.

Es más probable que en las conversaciones entre socios con ideas afines se envíen señales más contundentes, añadió Poling.

Entre estos socios se encuentra el “Squad”, una agrupación informal formada por Estados Unidos, Japón, Australia y Filipinas, cuyos jefes de Defensa tienen previsto reunirse el 28 de octubre. Hegseth también participará en una reunión ampliada de ministros de Defensa el 29 de octubre, que reunirá a los 11 miembros de la ASEAN y a ocho socios, entre ellos Australia, China, India, Japón, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Rusia.

Se espera una declaración final moderada

Es probable que la declaración final del presidente sea más moderada que las conversaciones a puerta cerrada y que utilice el lenguaje habitual de la Asean, según Collin Koh, experto en seguridad de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur.

La posición de Manila como presidente de la Asean, en medio de una disputa con China, era “especialmente delicada”, añadió.

Poling señaló que Filipinas tenía que encontrar un equilibrio entre la “cooperación ambiciosa” en cuestiones como la conectividad energética, la economía digital y la cooperación entre guardacostas, por un lado, y la creciente tensión con China y el estancamiento de los avances en el código de conducta del mar de China Meridional, por otro.

“Para Filipinas, todo este año de presidencia de la Asean ha supuesto un difícil equilibrio”, añadió Poling, que también es investigador del Programa de Sudeste Asiático del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

“Esperaría una cooperación táctica en las líneas de trabajo de la ADMM, (…) pero no una alineación estratégica sobre el mar de China Meridional u otras cuestiones espinosas”, dijo, refiriéndose al esfuerzo del bloque por abordar cuestiones como la seguridad marítima y la lucha contra el terrorismo.

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