Por Carolina Gómez Mena
El papa Francisco exhortó a la juventud mexicana a no dejarse atrapar por las redes del narcotráfico ni encandilar por los bienes y el dinero que se puedan obtener al participar de este negocio ilícito. No deben convertirse en “mercenarios” de estos grupos delictivos.
“Jesús nunca nos invitaría a ser sicarios”, aseguró ante 85 mil jóvenes reunidos en el estadio José María Morelos y Pavón en Morelia, Michoacán, una de las entidades que más ha sufrido los efectos del tráfico de drogas en el país.
El pontífice dijo a los jóvenes que pese a las amenazas del crimen organizado, la pobreza y marginación, la falta de empleo digno, el atropello de sus derechos y la carencia de oportunidades de estudio, no deben olvidar que “ustedes son la riqueza de México”.
Subrayó que “entiendo que muchas veces se vuelve difícil sentirse la riqueza cuando nos vemos expuestos continuamente a la pérdida de amigos o de familiares en manos del narcotráfico, de las drogas, de organizaciones criminales que siembran el terror. Es difícil sentirse la riqueza de una nación cuando no se tienen oportunidades de trabajo digno, posibilidades de estudio y capacitación, cuando no se sienten reconocidos los derechos que terminan impulsándolos a situaciones límites. Es difícil sentirse la riqueza de un lugar cuando por ser jóvenes se los utiliza para fines mezquinos seduciéndolos con promesas que al final no son tales”.
Remarcó que es una “mentira” que “la única forma de vivir, de poder ser joven es dejando la vida en manos del narcotráfico o de todos aquellos que lo único que están haciendo es sembrar destrucción y muerte. Es de su mano que podemos decir que es mentira que la única forma que tienen de vivir los jóvenes aquí es en la pobreza y en la marginación, en la marginación de oportunidades, en la marginación de espacios, en la marginación de la capacitación y educación, en la marginación de la esperanza”.
Les pidió que “no se dejen desvalorizar, no se dejen tratar como mercancía” ante el influjo de los carteles de la droga. “Es cierto, capaz que no tendrán el último carro en la puerta, no tendrán los bolsillos llenos de plata, pero tendrán algo que nadie nunca podrá sacarles que es la experiencia de sentirse amados, abrazados y acompañados. Es la experiencia de sentirse familia, de sentirse comunidad”.
En el mismo sentido añadió: La principal amenaza es cuando uno siente que tiene que tener plata para comprar todo, incluso el cariño de los demás. La principal amenaza es creer que por tener un gran carro sos feliz”.
El obispo de Roma insistió a los jóvenes en que deben entender que valen mucho, que importan y por lo tanto no deben mirar hacia caminos que no conducen a nada. Jesús “nunca nos mandaría a la muerte, sino que todo en él es invitación a la vida. Una vida en familia, una vida en comunidad a favor de la sociedad. Ustedes son la riqueza de este país, cuando duden de eso miren a Jesucristo, el que desmiente todos los intentos de hacerlos inútiles, o meros mercenarios de ambiciones ajenas”.





