Luis Ricardo Guerrero Romero

Para todos los vecinos de nuestra colonia fue algo sorpresivo, o quizá podríamos decir, fue un mensaje inesperado. Estamos aun revisando quiénes serían aquellos mensajeros que a la misma hora —porque así registraron algunas de nuestras cámaras— depositaron en nuestros buzones, rendijas de puertas o jardines aquella misiva insolente. Qué pensarán que somos, en esta colonia residencial hemos salido adelante por medio de nuestros esfuerzos propios.

A qué grupo se le ocurre pedirnos a nosotros ser insurgentes, eso no es para la gente de nuestro estatus, eso lo hacen los menesterosos, el necesitado, aquí nuestra población es profesionista en su totalidad y muchos también somos empresarios, sacamos adelante este Estado y nuestras aportaciones al gobierno y a la Iglesia son suficientes para mantener el orden que respiramos.

De las muchas ideas planteadas en el escrito sobresaltan las que indican que:

“El insurgente es un rebelde ante las inconsistencias que tiene un pueblo, y afrenta en contra de los pasivos, pues estos son aletargados porque sus almas están compradas por el lujo y el poder, el insurgente no despierta, nace, y se va configurando según su gente le pida, tú puedes ser un insurgente, deja atrás tus pequeñeces de ser reconocido por una elite que sólo te ha traído bienestar en lo material, trasciende, sé un ciudadano del cambio y no del usufructo, levantarse no es un ejercicio del caído, es una acción del hombre que sabe cargar con el presente se cuestiona y duda que las cosas vayan bien. No tires esta carta sin antes haber pensado en que, si naciste en cuna de oro, a tus ancestros insurgentes les costó”.

Al final del mensaje había un código QR que algunos de mis vecinos lamentablemente escanearon. Todo era una trampa, pues al ingresar a la ruta que tal código les remitía, todos los dispositivos eran invadidos por un virus que bloqueó sus tarjetas y sus líneas de crédito.

No fue un robo, dicen que el dinero está allí, pero encriptado, y nunca será de ellos hasta que se vuelvan insurgentes, y luchen y se esfuercen por recuperar lo que legalmente y por derecho es suyo. Fue un exhorto a ser insurgentes y a recordar que el subversivo lo es porque lucha por lo que siempre fue de él.

Con las tecnologías y los hackers los mensajes de cualquiera son misteriosos, así le sucedió a este grupo de colonos que después de siete años, aún tratan de recuperar lo que es suyo, son una especie de insurgentes sin un espíritu trascendente. Un insurgente según entendemos desde su origen etimológico es aquel que se rebela en contra del gobierno porque éste le parece poco o nada útil. La voz latina: insurgentem, indica la acción de surgir ante algún hecho. Aunque con sinceridad, no se requieren fenómenos terribles para convertirse en un sublevado, lo único que se necesita es ser humano y levantarse, y exigir que la vida sea erguida.

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