Juan Ricardo Montoya, corresponsal
Molango. En demanda del cierre definitivo de la minera Autlán, dedicada a la extracción de manganeso, cerca de 200 pobladores de media decena de comunidades indígenas de los municipios de Molango, Lolotla, Tepehuacán de Guerrero y Tlanchinol localizados en la sierra hidalguense junto con activistas ambientalistas y transportistas de material pétreo de las secciones 109 y 251 del Sindicato Nacional Revolucionario de la Confederación de Trabajadores de México (SNR-CTM) realizaron una marcha.
Al mismo tiempo, otro grupo de inconformes realizó bloqueos intermitentes en el crucero de la carretera federal México–Huejutla en Tlaxcango, donde se encuentran los accesos de minera Autlán, dedicada a la extracción de manganeso.
Al final de la marcha, los inconformes conformaron el Movimiento Ambientalista por la Sierra Hidalguense (MASH), el cual solicitó la urgente intervención del Congreso de Hidalgo.
Los accesos de la minera permanecen bloqueados por aproximadamente 90 camiones de carga desde la mañana del pasado sábado.
Integrantes del Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ) encabezaron la marcha acompañados por pobladores de las localidades de Molango; Tepehuacán de Guerrero; Lolotla, así como de la cabecera municipal de Chinconcuac, todos respaldados por operadores de camiones de carga.
El activista Fortunato Romero Silva, vecino de la comunidad de Chiconcuac, del municipio de Tlanchicol comentó que el horno rotatorio con que trabaja la empresa genera grandes cantidades de humo que se transforma en polvo que se esparce por más de 70 kilómetros a la redonda contaminando el agua, la tierra y dañando al ganado.
Las emanaciones, según Romero oxida y causa orificios en las láminas y los alambrados además de provocar graves daños a la salud aunado a los estallidos de dinamita que se usan en los procesos para extraer manganeso las cuales ya causaron daños a las casas y las iglesias de las comunidades que se encuentran alrededor de Autlán.





