Luego de que José Manuel García, de 36 años, y Jesús Iván Quezada, de 29, fueran condenados a cadena perpetua por el homicidio del agente migratorio Jaime Zapata durante un ataque cometido en 2011 en San Luis Potosí, la familia de la víctima consideró que con estas acciones el gobierno de Estados Unidos le manda un mensaje cuestionable a los delincuentes sobre las consecuencias por asesinar a un trabajador de su gobierno.
En entrevista difundida por un medio texano, Mary Zapata, madre de la víctima, dejó en claro que la familia no está de acuerdo con que sólo a dos de los siete implicados se los haya sentenciado a cadena perpetua, mientras que los cinco restantes fueron condenados a penas de entre 12 y 35 años de prisión.
Asimismo, una corte en Washington determinó que los implicados en el homicidio del agente serán deportados a México, su país de origen, al concluir sus condenas, por lo que la familia del occiso consideró que no están recibiendo la pena que corresponde a sus actos.








