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Río de Janeiro. Un centenar de familiares de agentes de policía se manifestaron este domingo por la mañana en la playa Copacabana, en esta ciudad brasileña, tras la muerte de 91 elementos de seguridad durante enfrentamientos con bandas del crimen organizado, las cuales se han registrado desde principios del año.
La más reciente víctima fue Hudson Silva de Araújo, tercer agente muerto en una semana, quien falleció en la noche del sábado a domingo cuando su patrulla fue atacada por hombres armados en la favela de Vidigal, situada en el novedoso barrio de Leblon, reportaron las autoridades locales.
Los manifestantes portaron 91 cruces de madera con los nombres de todos los policías asesinados en lo que va de año, 14 más en comparación al año pasado. Algunos manifestantes transportaban un ataúd con un maniquí vestido con un uniforme de policía ensangrentado.
Acompañada por varias viudas de agentes muertos, Sandra Vasconcellos, que sostenía una de las cruces, pasó toda la noche consolando a su hijo, quien trabajaba con Silva. “Mi hijo está vivo, está bien, pero me ha dicho: ‘Mamá, no se si voy a poder dormir’. Es una sensación horrible saber que mi hijo puede ser el próximo”, declaró la mujer.
Un año después de haber sido anfitriona de los juegos olímpicos, Río de Janeiro es presa de un estallido de violencia, con una media aterradora de tres personas al día alcanzadas por balas perdidas en la primera mitad del año, sobre todo de tiroteos entre policías y narcotraficantes.







