Rubén Villalpando

Ciudad Juárez, Chih.- Cientos de personas procedentes de México y Estados Unidos, que son parte de al menos 300 familias separadas por estar deportados algunos integrantes, se reunieron esta mañana en el cauce del río Bravo como parte del evento Abrazos, No Muros, que organizaron activistas en favor de los migrantes.

Los miembros de estas familias separadas al ser deportadas por las autoridades norteamericanas volvieron a reunirse este día en medio del Río Bravo y con abrazos, lágrimas y mucho que platicar en sólo cuatro minutos.

Las familias disfrutaron el momento bajo la vigilancia de decenas de elementos de la Patrulla Fronteriza que los dejaban pasar, luego de tomarles datos e identificarlos con apoyo de personal de la Policía Federal del lado mexicano.

Los connacionales vinieron de ciudades como El Paso, Antony, Denver, Houston, Dallas, Las Cruces y otras ciudades de Estados Unidos, mientras del lado mexicano vienen familias de Ciudad Juárez, Chihuahua, Cuauhtémoc, Ciudad de México, estado de México, Veracruz y otras más para platicar unos minutos con sus familiares y darles un abrazo.

El señor Armando Arvizu vino de la ciudad de Cuauhtémoc, Chihuahua, para ver a su esposa y cuatro hijos que desde hace cinco años no veía, luego de ser deportado del estado de Texas. No ha podido superar la separación de su esposa e hijos, dijo, y este programa mitiga un poco el dolor que se siente por tenerlos lejos.

En este evento, que lleva cuatro años celebrándose, participan más de 250 personas de uno y otro lado de la frontera, explicó Fernando García, director ejecutivo de Border Network for Human Rights, la organización de la sociedad civil que coordina Abrazos, No Muros, con apoyo y permiso de autoridades norteamericanas.

La iniciativa reúne a personas que llegaron a Juárez desde lugares tan lejanos como Veracruz, Oaxaca, México, y otras ciudades del sur del país, y que fueron deportadas de Estados Unidos, dejando a su familia viviendo en ese país.

Una madre, identificada como Romelia, vino a la frontera desde el estado de Veracruz, para ver a su hijo unos minutos, al que llevaba más de 20 años sin saludar desde que se fue a Estados Unidos sin que haya podido arreglar su estatus migratorio.

Como en las ediciones anteriores, el evento #HugsNotWalls (#AbrazosNoMuros) se realiza en las inmediaciones del Puente Negro, ubicado en el bulevar Bernardo Norzagaray.

Entre charcos, llantos y risas

Las familias, que están separadas desde hace muchos años, se reunieron entre los charcos y el lodo de la línea divisoria internacional para poder abrazarse y expresaron llantos y risas al mismo tiempo. Sin importar el agua y lodo del río, bajaban grupos de 15 familias para verse, abrasarse, besarse y dialogar apuradamente.

Hoy, desde las 9:00 horas comenzaron a bajar las familias en grupos para llegar a la mitad del río, donde los esperaban ya los papás, hijos, nietos, esposos y madres.

Los participantes pudieron saludarse, abrazarse, reír y llorar de felicidad después de muchos años, algunas décadas, sin poder verse de cerca al cruzar a Estados Unidos en busca del “sueño americano”.

Una mujer que dijo llamarse Lorena explicó que llevaba más de 20 años sin ver a sus hermanos, desde que se fue a vivir a Estados Unidos, y ahora tuvo oportunidad de abrazarlos, por lo que dio gracias a Dios y a los organizadores del evento.

Las 15 familias fueron organizadas en grupos que fueron bajando a la línea fronteriza de ambos lados y muchos de ellos llegaron del interior de Estados Unidos, donde viven de manera legal sin poder cruzar a México porque pierden sus derechos, no así sus familias del lado mexicano.

Llegaron a mitad del río Bravo, que tiene poca agua en esta zona debido a las presas del Elefante y otra en el estado de Nuevo México que controlan el flujo y, sin importarles el agua o el lodo, la emoción los hizo fundirse en abrazos.

Desde la madrugada y bajo la vigilancia de muchos elementos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos comisionados al área de El Paso, Texas, se fueron congregando en la zona elegida para abrazarse el tiempo permitido para que todos pudieran tener contacto.

El personal de la Patrulla Fronteriza estuvo vigilando y filmando a cada uno de los que bajaban del lado norteamericano para evitar que ingresaran personas sin documentos utilizando esta actividad.

En el lado mexicano también estuvieron presentes agentes federales y municipales desde la madrugada para evitar que fueran asaltados, ya que la zona donde se realizó el evento es considerada de peligro por las autoridades locales por su cercanía a la zona centro y a la presencia de pandillas en los alrededores.

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