Por Armando G. Tejeda, corresponsal
El rey Felipe VI, en su calidad de jefe del Estado español, presentó hoy al presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, la propuesta para que el dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, sea el candidato que se someta a una sesión de investidura parlamentaria en las próximas semanas.
Con lo que se inician oficialmente las negociaciones entre todos los partidos para intentar alcanzar un acuerdo a varias bandas para formar el futuro gobierno de España, que mandaría a la oposición al derechista Partido Popular (PP) y a su líder, Mariano Rajoy, actualmente presidente en funciones.
El presidente del Congreso informó de la notificación recibida por parte del rey Felipe VI, que culminó hoy la segunda ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios después de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre. Ahora tocará al líder del PSOE dirigir las negociaciones con todas las formaciones políticas y en un escenario de fragmentación del Parlamento.
El PP logró ser de nueva la fuerza más votada, pero sólo alcanzó 123 diputados, a diferencia de los 183 que
obtuvo en el 2011; mientras que el PSOE fue la segunda fuerza, con 90 diputados; la formación emergente Podemos fue tercera, con 65 escaños; y Ciudadanos, 40. El resto de escaños, hasta sumar los 350, se repartieron entre los grupos nacionalistas catalanes y vascos e Izquierda Unida.
Pedro Sánchez, anunció hoy en una rueda de prensa que está dispuesto “a dar un paso al frente y formar gobierno”. Con el anuncio de Pedro Sánchez, que tiene 90 escaños, parece que la situación política en España se empieza a desbloquear, aunque todavía queda un largo trecho para cerrar un acuerdo que permite la formación de un nuevo gobierno y la expulsión del poder del PP, que en los últimos cuatro años gobernó con mayoría absoluta y aplicando el rodillo parlamentario, lo que le valió la enemistad con la mayoría de los grupos parlamentarios que hoy se niegan a cerrar acuerdos con ellos.
La hoja de ruta trazada por el líder socialista es la siguiente: esperar a que se reúnan Rajoy y el Rey, y si finalmente el presidente en funciones anuncia que vuelve a declinar la posibilidad de someterse a una votación de investidura entonces abrirá la ronda de negociaciones. Sánchez hablará con todos los partidos políticos, desde el PP hasta Podemos, Ciudadanos, Izquierda Unida (IU) y las fuerzas independentistas catalanas y vascas.
“Hablaremos a derecha y a izquierda con el único objetivo de formar un gobierno reformista y progresista”, dijo Sánchez, quien además reiteró que una vez que cierren un acuerdo con las formaciones que eventualmente apoyen su investidura someterán ese pacto a votación de sus militantes. Es decir, que cualquier acuerdo será sometido a un referéndum al interior del PSOE, donde anidan dos visiones: los que se niegan a suscribir un acuerdo con Podemos, la tercera fuerza y con 65 diputados, al considerar que sus políticas son “populistas” y porque pretenden “aniquilar” al PSOE para copar el espacio de la izquierda; y los que sí ven con buenos ojos un acuerdo con Pablo Iglesias y sus seguidores, incluso aceptando las peticiones de la formación emergente, que reclama como mínimo la
vicepresidencia del gobierno y los ministerios del Interior, Defensa, Economía y Hacienda, Sanidad y Educación. Es decir, la piedra angular del gobierno.





