• Maru Campos=vodevil
  • Jorge Romero, rastrero

Carlos Fernández-Vega

De plano, son impúdicos a más no poder: para “defender” a la gringa Maru Campos y la traición a la patria por ella cometida, y denostar lo que sin prueba alguna cataloga de “narcogobierno corrupto”, el de Morena, al siempre creativo Partido Acción Nacional (PAN) no se le ocurrió mejor idea que convocar a dos abyectos ex inquilinos de Los Pinos, cuyos “gobiernos” se caracterizaron, precisamente, por la enorme corrupción (favor de consultar a Martita Sahagún, familia y asociados o a Santiago Creel, el señor de los casinos, sólo como ejemplos) y el narcogobierno asesino (sin comillas), con el propio Borolas y Genaro García Luna (antes con el mariguanero) a la cabeza de la banda.

Se trata de una generación de gringos nacidos en México (estilo Carlos Salinas de Gortari y su generación), la cabeza de playa, para fortalecer la intentona de Donald Trump de meter la mano hasta el fondo en México, que sólo responde a los intereses imperiales, aunque todo su esfuerzo ha sido en vano.

Todo, porque dice haber encontrado su “nueva mina de oro” electoral (oropel, en realidad), la “nueva Xóchitl” (la botarga “vendedora” de gelatinas derrotada en 2024), Maru Campos (con un “gobierno” totalmente fallido), “una gran política”, “la mayor opositora en el país y la futura candidata presidencial” blanquiazul para las elecciones de 2030 (cuando no es más que una traidora a la patria), de acuerdo con otro hampón (cártel inmobiliario), Jorge Romero.

Calderón tiene absoluta carencia de progenitora, cuando se anima a gritar que “combatí al crimen, luché contra la delincuencia, arriesgué incluso la vida propia en ella; es ante todo un imperativo ético: proteger a los ciudadanos es el más grande deber constitucional, legal, político y ético de cualquier gobernante; fue la decisión correcta; o el Estado protege a los ciudadanos o está con los delincuentes” (obviamente él optó por estos últimos, y la muestra más acabada está presa en Estados Unidos); no, amigos, lo sabemos muy bien: lo que México necesita son gobernantes que cumplan con su deber, no gobernantes que entreguen a las familias del crimen (como él lo hizo); ¡qué pasa!, no entienden carajo”.

Qué decir del mariguanero balbuceante, quien presentó un balance de su propio por Los Pinos: “gobiernos que traicionan radicalmente lo que propusieron en campaña; en eso está la puñalada trapera, la traición descarada; ciertamente no fue lo que prometieron al principio; se hicieron del poder a base de mentir”.

Otra joya, la de Jorge Romero: “de 2000 a 2012, los gobiernos panistas combatieron al crimen organizado y es nuestro orgullo darle este reconocimiento a Vicente Fox y, por supuesto, a Felipe Calderón”. Y remebro (sic) al entonces presidente Calderón cuando en Guadalajara alguien lo increpó y él lo dijo, hoy lo escuchamos, o combatimos al crimen organizado o el crimen organizado comenzará a gobernar este país (y abiertamente lo hizo con Borolas y García Luna). Acto seguido, sacó su playera con la leyenda #yo con García Luna y se la puso.

Eso sí, ni uno de los “oradores” hizo referencia a la ilegal presencia y operación de cuatro agentes de la CIA ni de la entregada de la seguridad a las agencias gringas; menos, que el “gobierno” de Maru Campos es utilizado por Estados Unidos para capturar a presuntos delincuentes, procedentes de ese país, que ingresan a territorio mexicano sólo para entregarlos, sin más, a las autoridades del vecino del norte. Desde luego, todos fingieron demencia ante la verdadera causa de la investigación federal: traición a la patria por violar la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional.

Bien lo reseña la información de La Jornada (Enrique Méndez y Jesús Estrada): “en los momentos críticos del gobierno de Maru Campos, el PAN echó mano de Fox y Calderón, que renunciaron a su militancia en 2013 y 2018, respectivamente. En 2018, Calderón afirmó que renunciaba porque el PAN se había convertido en ‘una camarilla’, pero ayer compartió templete con (Marko) Cortés. En la desmemoria, los panistas sentaron juntos a los ex presidentes, que chocaron en mayo de 2004 tras el destape adelantado de Calderón, que renunció tras el regaño de Fox, quien calificó de ‘imprudente’ que su secretario de Energía arrancara la sucesión que dejó fuera a Creel”. Y todavía hablan de “marranadas”.

Las rebanadas del pastel

Morena prefirió la vía fácil de marchas y recolección de firmas, que no lleva a nada. Ayer se conoció que diputados morenistas en el Congreso de Chihuahua no ratificaron la solicitud de juicio político contra Maru, por lo que queda sin efectos. Vergonzoso.

Twitter: @cafevega

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