Luis Ricardo Guerrero Romero

Doña Selene, en su cocina tiene un sinnúmero de trastes con propaganda comercial, que la olla del aga, los platos de la pepsi, cubiertos de carta blaca, charolas del agua mineral; vasos, claro, de veladoras que nunca supo cómo llegaron allí, trastes en los que guisa junto a su marido, y ya luego de comer se sentaban a fumar una que otra vez delicados puros estilo petit torpedo, ellos hablan de casi todo, menos de guerra, aunque el mundo esté pasando por esas anomalías mentales, a ellos poco les interesa la guerra, buscan más bien eso que algunos han llamado: paz. Hasta hoy, ni ellos saben qué cosa es la paz, debido a la complejidad del sentido, quizá ese sustantivo es el más complejo de definir, será que la paz no se define, no se busca, no se pelea, sino que naturalmente se da, será que es un aspecto súbito y efímero de la humanidad, será mediata como la felicidad…

Sea como fuere, doña Selene, quien también procuraba hacerla de maestra en un colegio como hobbi de su infancia, daba a los niños clases sobre la paz, los instruye con su voz dulce y aroma a tabaco. Es efectivamente un trabajo con frenesí, al cual le imprime lo que aprende en la calle, en la casa, con sus amigas, lo que el sistema dicta, aunque ella sabe que lo suyo, lo suyo es fumar puros, sin embargo, de algo tiene que vivir, esos puros no se pagan solos, ni esa vida de paz que goza junto a su marido 15 años más grande que ella; el cual hoy nuevamente le dijo: mujer, te amo con frenesí.

Frenesí, una palabra que probablemente entre en el baúl de los arcaísmos, apenas y la oímos en canciones del “ayer”, no obstante, el frenesí está más cerca de nosotros y podemos decir que palpita al ritmo de nuestros corazones. Puesto que, para ser concretos, este adjetivo de origen helénico: φρην – φρενος phreen – phrenos (fren – frenos, ánimo, alma, delirio furioso) también entendido como perturbación que se da a partir de una inflamación del cerebro o bien en términos de salud, ya lo refiere el diccionario médico Teide al hablar de la frenastenia: “debilidad o astenia de la mente por la detención del desarrollo psíquico normal”.

Asimismo, existe el nervio frénico el cual tiene la función de inervar nuestro diafragma, lo que nos hace ser capaces de respirar, o sea, faculta la inspiración y espiración, de tal suerte que sin el nervio frénico, pues no viviríamos.

Otras palabras que se componen de este adjetivo heleno son: frenicoexeresis, frenicotripsia, frenético, frenómano.

En conclusión, amar, o desear algo con frenesí como el esposo de doña Selene, es hacerlo con locura, pero no olvidemos que también el ser humano es capaz de maldad con frenesí, como lo están siendo hoy las naciones en guerra, que como siempre en nombre de un dios frenético luchan esperanzados en alguien que dijo que vendría, dijo que esa nación es la elegida, dijo y dicen todavía los frenómanos de la actualidad tanta cosa carente de paz.

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