• Crece su riqueza 135% en un año
  • Neoliberales, al servicio del barón

Carlos Fernández-Vega

Algo huele a podrido, y no precisamente en Dinamarca. Se trata del tóxico barón Germán Larrea, dueño, entre tantas otras cosas, de Grupo México, el mayor depredador ecológico del país y que mantiene la medalla de oro a la impunidad al acumular el mayor número de muertes de trabajadores mineros en los terrenos nacionales que explota, concesionados vasta y generosamente por el régimen neoliberal.

Resulta que en su más reciente entrega (2026), la revista especializada Forbes atribuye al tóxico barón una fortuna de 67 mil 100 millones de dólares, un monto 135 por ciento superior, y contando, si se le compara con el registrado en 2025, con todo y que su aborrecida 4T repitió en Palacio Nacional. Para dar una idea, en el sexenio de su odiado Andrés Manuel López Obrador su fortuna (siempre de acuerdo con la misma fuente) se incrementó 110 por ciento, pero sólo en el primer año de la presidenta Sheinbaum logró acumular más que en los seis previos.

Cuando por primera vez (1994) Jorge Larrea Ortega (papá de Germancito y conocido por los mineros como El Azote) apareció (número 18) en la lista de multimillonarios mexicanos marca Forbes (ya en sus manos la histórica mina de Cananea por cortesía de Carlos Salinas de Gortari, que obtuvo a precio de remate –cuando mucho, al 20 por ciento del valor real–), el barón que heredó al baroncito registraba una fortuna de mil 100 millones de dólares, y cuando el régimen neoliberal llegó a su fin (2018) su hijo la hizo crecer a 17 mil 300 millones, siempre a costillas de la nación.

Los Larrea no se pueden quejar y menos el heredero Germán, quien con la llegada del “comunismo” (él mismo dixit) a Palacio Nacional ha visto crecer su fortuna a 67 mil 100 millones de dólares, equivalente, más-menos, a un billón 200 mil millones de pesos, monto superior a los pasivos por el “rescate” bancario del Fobaproa-IPAB (del que también fue beneficiario, vía Banamex, entonces presidido por Roberto Hernández, conocido como mister tax-free) y poco más del doble de lo que el gobierno federal destinará en 2026 al pago de la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores. De ese tamaño.

Ése es el más reciente inventario de cómo ha llenado sus alforjas (siempre a costillas de la nación), lo que se contrapone, rigurosamente, a la “tesis” (léase propaganda sucia) por él difundida y repetida hasta el cansancio (como lo han hecho otros integrantes de la minoría rapaz) que cierto personaje de la política nacional “es un peligro para México”.

Lo anterior viene a colación, porque en su más reciente libro, Pueblo, Andrés Manuel López Obrador subraya que Felipe Calderón “otorgó títulos de concesión a unas cuantas empresas mineras (a Grupo México de forma preferencial) por 26 millones de hectáreas , lo que equivale a 15 por ciento del territorio nacional de nuestra República” y recuerda que Borolas, “obediente como Fox, en el caso de la mina Pasta de Conchos, también se subordinó a Larrea de Grupo México para buscar desaparecer al sindicato (Nacional de Mineros) de la emblemática mina de Cananea”.

Así es: en 2010, Felipe Calderón envió a la Policía Federal a esa mina para “resolver el problema” (de Larrea) a sangre y fuego, cuando la solución era por demás sencilla: atender el reclamo de los mineros, en huelga desde julio de 2007. Pero Grupo México ordenó esa acción a Borolas para reprimir salvajemente a los trabajadores, romper la huelga a golpe de garrote y bala y “enterrar” al Sindicato Nacional de Mineros, el cual, dicho sea de paso, goza de cabal salud.

López Obrador resalta que “en los tiempos recientes del neoporfirismo prianista, la riqueza minera no se tradujo en bienestar ni en la construcción de obras públicas para el progreso de los pueblos. Los trabajadores mineros ganaban, en promedio, 16 veces menos que los de Estados Unidos y Canadá. Casi no recibían reparto de utilidades. Tampoco hay una obra ni ningún beneficio en los pueblos mineros; es más, hasta hace poco, por decisión de Salinas, las empresas mineras nacionales y extranjeras ni siquiera pagaban impuestos por la explotación de esa riqueza”.

Y menciona la participación de Larrea (junto con otros barones) en la sucia campaña en su contra cuando fue candidato presidencial y a lo largo de su sexenio y, por lo visto, también en el de Claudia Sheinbaum, mientras acumula riqueza de cuento de hadas en pleno “comunismo” mexica.

Las rebanadas del pastel

No tienen remedio: los memes vivientes de la “oposición” critican la “normativa antimemes” y como pericos, repiten: “es una ley mordaza”. son los mismos que aplaudieron el “pacto de silencio” de Calderón.

X: @cafevega

cfvmexico_sa@hotmail.com

Reloj Actual - Hora Centro de México