Armando G. Tejeda

La preocupación es máxima, de ahí que el gobierno catalán, presidido por el socialista Salvador Illa, decidió declarar “la emergencia” en la región ante el brote de peste porcina africana (PPA), con el fin de frenar lo antes posible al virus y evitar su propagación en otras regiones, lo que aumentaría aún más el riesgo de quiebra para un sector vital para la economía española.

Las previsiones de los ganadores del sector y sólo de Cataluña es que la crisis sanitaria provocará pérdidas de hasta 24 millones de euros (500 millones de pesos) semanales, en parte también por el veto de algunos países a las exportaciones cárnicas de cerdo procedente de la región o de España, entre ellos los mercados más importantes, como México, Estados Unidos, China, Japón y Corea.

El brote de PPA, una de las enfermedades más virulentas y sin cura que afectan a los cerdos, tuvo su origen en una zona montañosa en la periferia de Barcelona, Collserola, donde se han encontrado hasta ahora 13 jabalíes muertos con la enfermedad. Ante la gravedad de la situación, sobre todo por el riesgo del contagio masivo, se decidió desplegar al ejército español en la zona para establecer controles y buscar en toda el perímetro más animales infectados o muertes por la enfermedad. Hasta el momento sólo se han localizado a los 13 jabalíes, pero no se descartan nuevos hallazgos, al menos en los seis kilómetros a la redonda que se establecieron como “la zona cero” de la epidemia.

Ante esta situación, que pone en riesgo un sector porcino español, que representa alrededor del 9 por ciento del total de la actividad agraria en el país y tiene un volumen de negocio anual de 25 mil millones de euros, el gobierno catalán decidió declarar la “emergencia”, que permitirá actuar con celeridad y sin las cortapisas administrativas para evitar el contagio masivo o la propagación a otras regiones.

Además, la declaración permite tramitar de manera “urgente” todos los contratos de servicios, suministros y obras específicos que adjudiquen y que tengan como objetivo “contener, prevenir o paliar los efectos y contagios de la PPA o posibles mutaciones o variantes del virus”.

Hasta ahora se han rastreado once mil hectáreas, la mitad a pie, el 30 por ciento con drones y el 20 por ciento con perros, en la búsqueda de más animales muertos por la enfermedad, según explicó en rueda de prensa el consejero de Agricultura catalán, Òscar Ordeig, quien reconoció que aunque de momento la enfermedad no ha saltado a ninguna granja, al sector ganadero le preocupan las pérdidas económicas por la bajada del precio en las lonjas.

Además se anunció que se analizará el ganado de otras 16 granjas cercanas, pero externas al perímetro de vigilancia de 20 kilómetros y que se suman a las 39 explotaciones ganaderas de dentro, que ya han sido analizadas sin encontrar ningún positivo entre sus ejemplares. En todo caso, tanto la Generalitat como los ganadores ya fijaron el calendario para el sacrificio de 30 mil cerdos “sanos” como “medida de prevención” y que se hará de forma escalonada.

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