Dora Villanueva

La cooperación de México y Estados Unidos en materia de seguridad se encuentra “en el mejor momento”; no obstante, “sería de gran ayuda que simplemente aceptáramos esta asociación”, señaló el embajador Ronald Johnson, quien aseguró que al designar a los cárteles de las drogas como organizaciones terroristas, el gobierno del que es parte no busca lanzar bombas sobre territorio mexicano, sino tejer un seguimiento financiero internacional, dado que estas organizaciones también se encuentran en su país.

“No tengamos miedo de decir que somos socios, que tenemos intereses comunes y que estamos trabajando juntos. No pretendo señalar a ninguna de las partes, pero a veces existe cierta reticencia a reconocerlo”, dijo el diplomático estadunidense en un panel del Simposio de Inversionistas Globales del Instituto Milken.

“Sería de gran ayuda que simplemente aceptáramos esta asociación y viéramos todo lo que podemos lograr como Norteamérica, porque lo tenemos todo. Tenemos todo lo que los demás desean; está aquí”, subrayó, luego de varios señalamientos sobre China, país al que acusó de que sería “muy feliz” si “México cayera en el caos, la inestabilidad o la inseguridad, especialmente en la frontera sur de Estados Unidos”.

Aseguró que sus críticas sobre China tienen que ver con “su sinceridad” al querer operar en México. De acuerdo con el embajador, los acercamientos de la potencia asiática sólo buscan extraer recursos del país y aprovechar la cercanía con Estados Unidos.

Seguimiento financiero a cárteles

Durante su participación frente a inversionistas globales, el funcionario aseguró que la designación de los cárteles de la droga como organizaciones terroristas no tiene el objetivo de “poder lanzar bombas contra los cárteles”, sino darles un seguimiento internacional.

“El propósito era poder emplear otros mecanismos, como herramientas financieras, sanciones económicas, medidas contra el apoyo al terrorismo para abordar la red en su totalidad, ya que los cárteles no operan solo en México, están presentes en Europa, Asia y Sudamérica.

Se extienden incluso hasta Estados Unidos. Queríamos aplicar herramientas legales para enfrentar este problema”, aseguró.

Johnson reconoció que en materia de seguridad, “nos encontramos en una situación mejor que en cualquier otro momento de mi vida; no obstante, todavía hay mucho margen para seguir progresando”.

“La frontera no tiene por qué ser una barrera, puede ser, más bien, una fuente de oportunidades. Por eso, al abordar el tema de la seguridad, es evidente que queremos que México sea un lugar seguro. Deseamos que todo el hemisferio occidental sea seguro, aunque también tenemos una razón egoísta para ello”. Sí por la relación comercial, pero también pesa la vecindad, agregó.

Johnson aseguró que justo esta colindancia fue parte de su primera conversación con la presidenta Claudia Sheinbaum. “Ella dijo exactamente eso: no podemos separarnos; es un matrimonio en el que no cabe el divorcio. Y le respondí: Así es. Y, créame, cuando alguien lleva mucho tiempo casado, el secreto está en hablar. No nos acostamos enfadados; hablamos”, relató.

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