Aldo Anfossi, corresponsal
Santiago. La “mano dura” con que el presidente chileno José Antonio Kast avisa que conducirá su “gobierno de emergencia nacional”, comenzó a evidenciarse con la orden dada a ministerios y servicios públicos, para que identifiquen partidas presupuestarias a suprimir, para ahorrarse en lo inmediato 3 mil millones de dólares en gasto fiscal.
También el gobernante ordenó destrabar en un plazo de 90 días, proyectos de inversión por unos 16 mil millones de dólares que, afirma, están trabados a la espera de aprobación ambiental, y de cuya ejecución se espera un repunte del crecimiento de la economía, hoy del 1,9 por ciento anual.
Según Kast, es necesario resolver aceleradamente las reclamaciones ambientales pendientes porque “el progreso de Chile requiere poner a la persona en el centro”.
Tras asumir la presidencia, Kast dijo que “nos han entregado un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar”.
Su ministro de la Presidencia, José García Ruminot, ahondó diciendo que “la situación fiscal es extraordinariamente delicada”, porque “tenemos un déficit muy significativo que tenemos que ir disminuyendo, también demandas sociales y gastos que no estaban considerados en el presupuesto”.
En números, el déficit fiscal efectivo es de 2,8 por ciento del producto interno bruto (PIB) –unos 10 mil millones de dólares- y proyectado a mediano plazo se incrementa a 3,6 por ciento del PIB, en torno a 12 mil millones de dólares anuales.
Por eso, justificó, “se ha instruido disminuir nuestros gastos en 3 puntos, eso va a permitir tener un ahorro de unos 3 mil millones de dólares”, dijo.
Deberá recortarse “lo más posible todos los gastos que tenemos en bienes y servicios de consumo, es decir, luz, agua, gas, combustible, etcétera, y también ser muy cuidadosos con lo que se paga en gasto personal, si hay cargos vacantes no los vamos a poder reponer”, aunque precisó que “no necesariamente (incluye) despidos”.
“Naturalmente en cada cambio de gobierno, los funcionarios de confianza deben presentar su renuncia; algunos de ellos los vamos a reponer, porque son estrictamente necesarios”, advirtió.
A su turno, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, declaró que “lo que viene hacia adelante es un trabajo duro, porque nos hemos propuesto levantar el crecimiento de la economía, pero al mismo tiempo reordenar las finanzas públicas. Necesitamos un Gobierno que ordene sus cuentas y que colabore en destrabar obstáculos que hoy día impiden el progreso”.





