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Madrid. Minoritario y presionado, el gobierno conservador de Mariano Rajoy anunció este viernes dos concesiones a la oposición: una fuerte subida del salario mínimo en España y un “esfuerzo enorme” en materia fiscal que vendrá en buena medida de las grandes empresas.

La subida del sueldo mínimo será del 8 por ciento, y es la mayor en treinta años, según el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que había exigido este gesto como condición para apoyar los presupuestos de 2017, en preparación. A razón de doce pagas, pasará así de 764 euros a 825 euros mensuales.

Igualmente, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunció a la prensa “un año 2017 muy exigente” en materia fiscal para reducir el déficit público del 4.6 por ciento previsto este año a 3.1 por ciento del PIB el próximo y 2.2 por ciento en 2018.

De esta forma se cumpliría lo pactado con Bruselas, que no deja de presionar para que España se pliegue al tope del 3 por ciento de déficit contemplado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

En este capítulo, no obstante, el gobierno asegura que no aumentará los impuestos a las familias. “El gran esfuerzo” previsto el año entrante por Montoro, del orden de los 16 mil millones de euros, vendrá de una mayor recaudación procedente del impuesto de sociedades (4 mil 300 millones de euros) y un incremento de los gravámenes al tabaco y el alcohol.

No se subirá ni el impuesto sobre la renta (IRPF) ni el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), dos medidas impopulares que habrían afectado de manera horizontal a toda la clase media.

“Tenemos que hacer un esfuerzo enorme para reducir el déficit”, y para ello “estamos pidiendo a los agentes económicos que tienen mayor capacidad como son las grandes empresas en nuestro país”, expuso Montoro. La patronal española reaccionó con disgusto a una reducción del déficit que a su juicio debe lograrse “con más ingresos y menos gastos”.

“Se está poniendo el acento en los ingresos, es decir, más impuestos, mientras la reducción del gasto sigue sin abordarse en profundidad”, puntualizó la CEOE en un comunicado.

Continúa la batalla contra el desempleo

Igualmente, el gobierno prevé para 2019 reducir el desempleo a niveles previos a la crisis, cuyo estallido disparó el porcentaje de parados hasta el 27 por ciento en 2013.

“La proyección que realizamos es que acabaremos con una tasa del paro del 12.8 por ciento” de la población activa a finales de 2019, dijo a la prensa el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Dentro de ese objetivo, “se prevé la creación de casi dos millones de empleos en el periodo 2016-2019”, puntualizó su ministerio en un comunicado.

En el tercer trimestre, el paro afectaba al 18.9 por ciento de la población activa, siendo la segunda cifra más elevada de la Eurozona, sólo por detrás de Grecia. En el conjunto de la moneda única, integrada por 19 países, el desempleo se situaba en octubre en el 9.8 por ciento, indicó este jueves Eurostat, la oficina europea de estadísticas.

El gobierno del Partido Popular espera lograr todo esto en un contexto de fuerte crecimiento, “por encima de las economías más avanzadas del mundo y, en particular, de los socios de la zona euro”, según el ministerio de Economía.

Según las proyecciones, el PIB español crecerá un 2.5 por ciento en 2017, y luego un 2.4 por ciento en 2018 y 2019.

Para 2016, el pronóstico es de un crecimiento del 3.2 por ciento del PIB, lo que igualaría la cifra de 2015.

Los principales sindicatos de trabajadores, UGT y Comisiones Obreras (CCOO), se felicitaron por el incremento del salario mínimo, “un avance aunque insuficiente”.

Según indicaron en un comunicado conjunto, “más de 5 millones y medio de personas en nuestro país cobran el SMI (salario mínimo interprofesional) o una cuantía menor y apenas pueden llegar a fin de mes”.

Los dos sindicatos han convocados manifestaciones el 15 y 18 de diciembre, con el objetivo de que el gobierno de Rajoy sienta “la presión ciudadana para cambiar las políticas y atender las necesidades sociales”.

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