Alonso Urrutia 

Ante las críticas de la ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de Educación,  Elba Esther Gordillo, que calificó los cambios propuestos en materia educativa en este gobierno como una “reformista”, el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que está en su derecho de opinar. Sin embargo, señaló que dio instrucciones a la Secretaría de Educación Pública a que se abrogue la mal llamada reforma educativa del sexenio pasado y “que no quede nada” de ella.
López Obrador también aludió a las posturas asumidas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación -sin aludirlos expresamente- señalando que la abrogación total pretende, en primer lugar convertirse un acto de justicia porque se pretendía afectar al magisterio mediante la aplicación de políticas orientadas desde el extranjero.
Sin embargo, también se abroga para que “no haya pretextos, no haya excusas”  para quienes quieren oponerse. Destacó que hasta quienes aplaudieron la mal llamada reforma, quienes solaparon estos agravios  se han vuelto muy radicales.
También demandó que haya libertad y democracia sindical: ” Ya hasta estoy reservando mi lugar en primera fila porque quiero ver las elecciones internas, quiero ver a los maestros votando en urnas de manera libre y en secreto sin acarreos, sin amenazas con democracia.”
Señaló que ya no hay sindicatos ni partidos ni grupos predilectos para el gobierno, por lo que confió en que “los trabajadores de la educación y los maestros no van a permitir ninguna manipulación, van a dar una elección de civismo”.
Reloj Actual - Hora Centro de México