Carolina Gómez Mena
Algunas de las frases disuasivas que integrantes de grupos provida dicen a mujeres gestantes, sobre todo jóvenes, que acuden a clínicas donde se realiza la interrupción legal del embarazo (ILE) en la Ciudad de México, son que, aunque las posibilidades no son elevadas, siempre existe el riesgo de muerte, hemorragias importantes o imposibilidad posterior de embarazarse.
Incluso mencionan que, en ocasiones, el aborto no se completa y existe riesgo de infección. Asimismo, advierten que muchas jóvenes tienen más semanas de gestación de las que creen, un dato relevante debido a que el procedimiento está legalizado hasta la semana 12.
En vísperas del Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro (28S), la colectiva feminista Woman On Fire denunció que estos grupos cuentan con camionetas que estacionan en las proximidades de los centros de salud, para realizar ultrasonidos gratuitos, supuestamente con la intención de que las mujeres conozcan cuántas semanas de embarazo tienen.
La Jornada tuvo acceso a uno de estos vehículos a donde llevan a las jóvenes. Tras una charla informal, las convencen de realizarse el estudio de imagen. A diferencia de años atrás, ahora ya no esgrimen argumentos religiosos, sino que, mediante conversaciones en las que abordan temas médicos y sicológicos, realizan esta labor.
Pareciera no haber presión para que las mujeres desistan del aborto; sin embargo, todo lo que expresan busca persuadirlas de continuar con el embarazo. Les aseguran que, aunque no cuenten con apoyo familiar o de su pareja, existen organizaciones que pueden respaldarlas, como Vifac o Mater Filius, que proporcionan alojamiento, asistencia médica y sicológica, así como talleres de oficios.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aborto legal es seguro. Cada año se realizan 73 millones de interrupciones voluntarias del embarazo en el mundo; 61 por ciento de los embarazos no planeados y 29 por ciento del total de casos terminan en aborto.
Asimismo, la OMS advierte que 45 por ciento de los abortos a escala global se practican de forma insegura.
En la Ciudad de México, donde se legalizó la ILE en 2007, hay 14 unidades médicas que la realizan. Este medio acudió a la Clínica de Salud Reproductiva del Centro de Salud Beatriz Velasco de Alemán. A un lado del centro, una camioneta blanca, sin distintivos, perteneciente al Centro de Ayuda para la Mujer, era utilizada por una mujer de esa organización para realizar ultrasonidos.
Esta organización “acompaña a mujeres con embarazos inesperados en América Latina”. En su página web, señala que 80 por ciento de las mujeres “se decidió por la vida”. La atención busca tener un panorama completo de la situación de cada mujer y siempre hace hincapié en los riesgos del procedimiento; además, se habla de un supuesto “síndrome posaborto” y les dan material impreso.
Katheryn Hernández, doctorante en Estudios Feministas de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco, señaló que estos grupos “desinforman con materiales falsos”.







