Bangkok. Miles de tailandeses se congregaron este sábado ante el palacio real para rendir homenaje al rey Bhumibol Adulyadej, quien falleció este jueves después de 70 años de reino, y será seguido por un período de regencia.
El príncipe heredero Maha Vajiralongkorn, de 64 años e hijo único de Bhumibol, sorprendió a toda la población el mismo día del deceso al pedir un “plazo” antes de subir al trono, lo que dejó por el momento al país sin monarca. La proclamación debió hacerse durante una sesión extraordinaria del Parlamento, pocas horas después del fallecimiento.
Ante ello, Prem Tinsulanonda, jefe del consejo privado de Bhumibol, tomó el cargo de regente hasta que el sucesor accediera ocupar el mando, confirmó la noche de este viernes el viceprimer ministro, Visanu Krua-ngam, a la televisión local.
Prem, un general retirado de 96 años que ejerció como primer ministro, preside desde 1988 el influyente Consejo de la Corona, un gremio consultivo designado por el propio rey. Según establece la Constitución tailandesa de 1991, en caso de quedar vacante el trono, el presidente de este consejo se convierte automáticamente en regente.
Esta regencia “será temporal ya que por el momento el trono está vacante” declaró Visanu. Este papel consiste en cumplir, sobre todo, tareas protocolarias, la confirmación en sus cargos de nuevos ministros y la firma de leyes.
Tras la muerte del rey, quien tenía 88 años, los habitantes de todo el país asiático, desde deportistas hasta empleados de las oficinas en el metro, se vistieron de negro y blanco, colores de duelo en Asia.
Muchos de ellos se reunieron en el complejo real, instalado en el centro histórico de Bangkok, capital tailandesa, con la esperanza de ver a su querido monarca.
Las puertas del recinto se abrieron para que la gente visitara uno de los salones para firmar un libro de condolencias. Los restos, que están en otro salón del recinto, serán mostrados al público en los próximos 15 días, dijeron las autoridades.
La multitud, afuera del palacio desde el amanecer, se mostró tranquila y ordenada pese a que había muchas personas. Todos buscaba comprar en los centros comerciales atuendos de color negro y retratos del monarca. La gente compartía alimentos y se pasaba agua y toallas mojadas para hacer frente al calor del sureste asiático.
Por la noche, varios de los asistentes prendieron velas alrededor del recinto, mientras que la comunidad budista recitaba oraciones.
El rey, hospitalizado casi ininterrumpidamente desde hacía dos años por una prolongada enfermedad que incapacitó muchos de sus órganos, no había vuelto a aparecer en público desde hacía casi un año.
Bhumibol Adulyadej tenía un estatus de semidiós en Tailandia. Sus retratos son omnipresentes en todo el país y el culto a la personalidad del rey se reforzó todavía más desde el golpe de Estado militar del 22 de mayo de 2014.





