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Houston. Los hijos de Lorenzo Salgado Araujo, el mexicano que murió tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el pasado 7 de julio en Houston, exigieron este viernes una investigación transparente, la rendición de cuentas de las autoridades y justicia para su padre durante una audiencia convocada por la Bancada Hispana del Congreso.
Con la voz entrecortada, Lorenzo Salgado Araujo Jr. describió a su padre como un hombre “humilde, trabajador y dedicado a su familia”, que pasó 35 años viviendo en Estados Unidos, donde construyó un negocio de construcción de viviendas sin haber tenido problemas con la ley.
“Él no necesitaba que nadie supiera su nombre. Trabajó duro para proteger y proveer a nuestra familia, para que mis hermanos y yo pudiéramos ir a la universidad. Nos enseñó que a quienes trabajan duro les llegan cosas buenas”, afirmó.
Su hermano Ronaldo Salgado relató la angustia que vivió la familia el día del tiroteo. Explicó que, tras recibir una llamada de su madre sobre un incidente, acudió al lugar sin obtener información de las autoridades y terminó enterándose por redes sociales de que su padre había sido baleado.
“Volví a enterarme por una publicación en Facebook de que le habían disparado a nuestro papá. No porque pudiera verlo, sino porque podía escuchar su voz en videos publicados en internet, llorando y pidiendo ayuda”, declaró.
Los hermanos también rechazaron las versiones oficiales que insinuaban un posible vínculo de su padre con actividades ilícitas. El FBI aseguró haber encontrado bolsas con una sustancia blanca dentro de la camioneta; sin embargo, la familia sostuvo que se trataba de una mezcla de sal utilizada por los trabajadores de la construcción como electrolitos para soportar las altas temperaturas de Texas. Horas después de la audiencia, el fiscal del condado de Harris, Sean Teare, informó que las pruebas descartaron que la sustancia fuera alguna droga ilegal.
Lorenzo Salgado Jr. calificó lo ocurrido como “una pesadilla kafkiana” y afirmó que el dolor de su familia también representa el de otras víctimas de operativos migratorios recientes, entre ellas Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años abatido por agentes federales en Maine.
“Imaginen la rabia y la impotencia de ver a esa persona desangrarse a través de un video en su teléfono. ¿Qué harían ustedes después? ¿Cómo sobrellevarían la sensación de perder a su protector, su modelo a seguir, el compañero amoroso de su madre?”, preguntó ante los legisladores. “Esa sensación que sienten ahora es sólo una fracción de lo que mi familia y yo hemos sentido estos últimos 17 días”.
Durante la audiencia, el fiscal Teare denunció que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del cual depende el ICE, no ha entregado la información ni las pruebas solicitadas por la fiscalía, incluido el nombre del agente que realizó el disparo mortal, aunque aseguró que la investigación registra “avances significativos”.





