Antonio Maya / La Jornada Baja California
Tijuana, BC. Una década después de la detención de “El pozolero”, las autoridades federales identificaron los restos de cuatro personas que fueron encontrados en el predio conocido como “La Gallera”, donde Santiago Meza deshacía en ácido los cuerpos de las víctimas de un grupo del crimen organizado.
La identificación se hizo mediante pruebas de ADN informó el presidente de la Asociación Unidos por los Desaparecidos de Baja California, Fernando Ocegueda Flores, al anunciar que el terreno fue finalmente liberado luego de siete años de pesquisas, con lo que se concretará el proyecto de construir un memorial.
Comentó que la identificación fue posible porque los restos estaban triturados y no disueltos en ácido como otros que se recogieron en el mismo terreno ubicado en la colonia Maclovio Rojas. Meza, “El Pozolero” operaba para el cártel de Sinaloa, bajo órdenes de Teodoro García Simental, uno de los líderes del cártel de Sinaloa en Tijuana.
Hace dos semanas la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), liberó el predio en el cual se encontraron 185 kilogramos de huesos, que según estimaciones corresponden a 250 cuerpos y 16 mil 500 litros de emulsión orgánica que en promedio podrían ser de 650 personas, detalló Ocegueda Flores.
Autoridades investigadoras se pondrán en contacto con los familiares de esas personas para hacerles saber que su ser querido ya fue identificado, anunció el activista.
La Subprocuradura de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad de la Procuraduría General de la República (PGR), Sara Irene Herrerías, y Ocegueda estuvieron ayer en el predio con el fin de determinar qué falta para terminar de construir un memorial.
Herrerías expresó que la intención es que antes de que finalice la administración del presidente de la República Enrique Peña Nieto, se puedan sembrar 40 árboles y poner pasto en todo el terreno debido a que “es importante que las víctimas tengan un lugar donde puedan venir y resignificar la pérdida de su ser querido”.
Aseguró la subprocuradura que en ese proyecto ha estado trabajando en conjunto con Ocegueda porque “hemos entendido que nada es más difícil que tener un familiar desaparecido porque no sabes donde está, porque no puedes empezar el duelo, no puedes seguir adelante, porque siempre van a estar pensando; dónde está ese familiar, si está con vida o no”.
Las primeras investigaciones en el predio se realizaron en el 2011, dos años después de la detención de El Pozolero, quien, de acuerdo con Ocegueda comenzó a operar desde 1984, pero durante años arrojó al río los restos de las personas deshechas en ácido y luego en el drenaje de al menos 15 viviendas.
El activista refirió que la localización de los restos en La Gallera fue por parte de autoridades federales porque en el estado, que tiene 500 averiguaciones del fuero común, no se ha avanzado.





