Jessica Xantomila 

La Iglesia católica actualizó su protocolo de atención espiritual a los fieles durante la emergencia sanitaria por Covid-19. Pidió a los sacerdotes no detener su acción pastoral ante los enfermos, difuntos y sus familias pero ajustarse a los lineamientos sanitarios. Recomendó que de ser posible se instale a nivel diocesano un servicio telefónico, o de presencia virtual, disponible las 24 horas del día mientras continúe la jornada de sana distancia y se limite el tránsito de personas.

En el documento, señaló que es fundamental generar para todos los trabajadores de la salud y los fieles relacionados con este oficio, una línea telefónica o reuniones virtuales para apoyarlos en sus dudas éticas, morales y espirituales ante dicho acontecimiento.

Detalló que cuando el apoyo a los enfermos y sus familias pueda ofrecerse sólo de manera remota, por medio de tecnologías digitales, se haga “con profundo esmero y con la confianza puesta en Dios”. Así mismo, se guíe a “un examen de conciencia profundo que permita un acto de contrición perfecto y explique la indulgencia plenaria especial otorgada por la Santa Sede en este tiempo”.

En el documento difundido por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), señaló que cuando fuera posible y permitida por las autoridades sanitarias, la visita de un sacerdote para administrar los sacramentos a enfermos graves, deberán seguirse estrictamente los protocolos de cada centro hospitalario, y el ministro deberá responsablemente realizar acciones como lavarse o desinfectarse las manos con agua tibia y jabón, llevar y usar el equipo de protección personal como guantes, mascarilla quirúrgica o respirador n-95 y delantal impermeable de manga larga.

Pidió evitar todo contacto físico y guardar sana distancia, que la unción se haga con un hisopo con punta de algodón o una bola de algodón, que se quemará sin excepciones después de su uso, y si se da la Comunión, se distribuirá en la mano.

La CEM indicó que la asistencia pastoral a enfermos no graves durante la contingencia, es prudente realizarla sólo a través de medios como el internet y la televisión, teléfono o videollamada, para evitar riesgos de contagio.

También, recomendó que cuando sea posible la asistencia a enfermos confirmados de Covid-19, las diócesis integren un equipo de sacerdotes capellanes para esta tarea, considerando vivir en un lugar aislado, simplemente para movilizarse del hospital encomendado a ese lugar, estar en un solo nosocomio, “ya que generar más movilidad y entrar a varios centros hospitalarios aumenta los riesgos” de contagio, y tener un turno fijo de 6 horas de estancia.

De igual manera, sugirieron a las diócesis abrir un portal digital para la atención a los familiares de enfermos y difuntos por causa del Covid-19, donde se reciban intenciones para ofrecerlas en las misas diarias, de un grupo de parroquias o sacerdotes.

En caso de fallecimiento, la CEM pidió a los sacerdotes esmerarse creativamente en el acompañamiento, cercanía y consolación a los familiares que han experimentado la pérdida de un ser querido, debido a que no se recomiendan velorios y embalsamientos.

“En este tiempo de pandemia, es necesario celebrar la Eucaristía por los difuntos y pidiendo también por los deudos, pero a distancia, virtualmente, sin presencia física de fieles, de manera que los familiares encuentren en ello consuelo y fortaleza. Facilitando un número telefónico o una plataforma virtual a los feligreses”, señaló.

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